El FMI proyecta un significativo deterioro de las cuentas externas

Santo Domingo.- En el reporte Perspectivas de la Economía mundial del mes de octubre, el Fondo Monetario Internacional, proyecta que la República Dominicana decrecerá (-6%) de manera más acentuada que el producto global (-4.4%), más que las economías avanzadas (-5.8%) y más que las economías de mercados emergentes y en desarrollo (-3.3%). El consuelo, si así se puede llamar, es que el comportamiento de la economía nacional será mejor que el de América Latina y el Caribe (-8.1%).

Ese organismo internacional también proyecta un significativo deterioro de las cuentas externas. Específicamente, pronostica que el déficit de la cuenta de la balanza de pagos subirá de un 1.4% del PIB en 2019 a 6% del PIB en 2020.

Tal como afirma en ese reporte Gita Gopinath, la brillante y poderosa economista principal y directora de investigaciones del Fondo, estos son tiempos difíciles, pero hay razones para tener esperanza. Ella plantea que la aplicación de política monetaria expansiva, como la ejecutada por el Banco Central de la República Dominicana, junto a la puesta en marcha de transferencias a los hogares y a las empresas han evitado, hasta ahora, una catástrofe financiera como la registrada en el período 2008-2009.

En el caso de la República Dominicana hay ministros que promueven el optimismo y la esperanza, pero haciendo afirmaciones que no son reales. Ese es el caso del ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, quien señaló que el gobierno ha “recuperado la confianza, reputación y garantía en las inversiones privadas,” lo cual, según él, se traducirá en grandes proyectos de inversión extranjera. La pregunta que habría que hacerle al ministro Paliza es: ¿Cuándo se perdió esa confianza que fue necesario recuperarla? Los datos son los que hablan y desmienten. Entre 2013 y 2019, el país recibió inversión extranjera directa por 17,929 millones de dólares, la mayor suma de la historia dominicana.

Afortunadamente, los inversionistas extranjeros siguen confiando en el país, lo cual ayudará a financiar el déficit de cuenta corriente de 4.5% del PIB, proyectado por el FMI para 2021. Esto es muy importante, pues ese déficit será mucho mayor que el promedio registrado en el período 2013-2019 (1.9% del PIB).

Por último, en lo que se recupera el turismo, que es el sector más abatido por la pandemia, le recomiendo al gobierno que, para evitar la quiebra de empresas y un vertiginoso aumento del desempleo, mantenga después de enero de 2021 el programa FASE, así como los programas Quédate en Casa y PA’TI. Esa es una medida que reduciría la probabilidad de que se deteriore la calidad de la cartera de la banca.

Por: Jaime Aristy Escuder