Antonio Espaillat, empresario y propietario de la discoteca Jet Set, epicentro de la tragedia ocurrida el pasado 8 de abril, concedió la primera entrevista luego de los hechos.
Visiblemente afectado y cansado, Espaillat narró su punto de vista en la noche trágica y amarga que vivió la República Dominicana. Se encontraba en Estados Unidos en una feria de televisión y radio, la NAB, celebrada en Las Vegas.
La diferencia de horas entre Las Vegas y la República Dominicana es de -3 con respecto al territorio del país norteamericano. “En el momento en que ocurrió, recibí una llamada de mi hermana a las 10:30 de la noche, hora de Las Vegas, a la 1:30 de la madrugada de aquí (República Dominicana). Ella llamó desde debajo de los escombros y me dijo: ‘Antonio, ha pasado algo increíble, escuchamos una explosión y todo el techo se ha desplomado y estamos todos aquí debajo de los escombros’. Yo le dije: ‘Maribel, no te preocupes, yo voy para el aeropuerto enseguida y arranco para Dominicana”, dijo Espaillat.
Cuenta que no sabía la magnitud de lo ocurrido, sino que rondaban dudas en su cabeza sobre cómo se podía haber desplomado el techo. “Yo no pensé nada, de verdad fue una preocupación tan grande por lo que hubiera pasado y pensé en todos los amigos que tenía ahí adentro, que siempre van y dije, guao, qué catástrofe”, relató.
Al llegar a Atlanta, haciendo escala y retrasándose su vuelo una hora más, el gerente de Jet Set explica que llegó al país alrededor de las 3:00 de la tarde. Su primer destino fue su oficina donde se encontraban sus familiares y amigos quienes les informaron de todo lo sucedido y le recomendaron no ir al lugar del siniestro por “los ánimos caldeados” que se encontraban en el ambiente.
“El primero que quiere saber soy yo”
Espaillat aseguró que él “es el primero” que quiere saber todas las implicaciones que desembocaron en el desplome del techo que dejó 232 fallecidos.
“El primero que quiere saber soy yo, de casualidad yo estaba en ese viaje, sino yo hubiera estado ahí, yo todos los lunes estaba ahí en mi silla, sentado siempre, era muy difícil que yo no fuera, yo solamente faltaba si no estaba en el país”, contó a la periodista de El Día.
Agregó que su hermana siempre le acompañaba en las fiestas, ya que cuando no podían estar ambos, uno de los dos siempre estaba presente en las fiestas de los lunes.
RECOMENDAMOS LEER:
“Lo hubiera tratado de evitar”
En ese orden, el propietario del centro afirmó que “si hubiera sido algo que se pudiera evitar, lo hubiera tratado de evitar”, pues en el lugar se encontraba su hermana, madre, amigos y cientos de personas que disfrutaban regularmente de las fiestas, además de “la responsabilidad” que se debe tener.
Un techo con 30 años de deterioro
El propietario de Jet Set contó ante las cámaras que cuando la discoteca se fundó en ese local, hace más de 30 años, el techo estaba en plafón de yeso y “siempre se nos caían los plafones de yeso”, atribuyendo el polvillo blanco presente en el lugar al material (yeso).
Al abundar sobre porque se caía el plafón apuntó como una de las causas al agua que no solamente provenía de filtración, sino de aguas que arrojaban los aires acondicionados que se encontraban en el techo cuando condensaban. “No nos dábamos cuenta porque los plafones de yeso no se abomban, los plafones de yeso absorben toda el agua, el yeso se pone pesado y cae”, detalló.
Este problema persistió durante los 30 años de existencia de la discoteca en el local, por lo que dijo el empresario. Era una práctica normal reemplazar los plafones de yeso “que lo hacía cualquier empleado” con la simple facilidad de tomar una escalera y sustituirlo, por eso “siempre comprábamos plafones, siempre cambiábamos”, aseveró. Incluso, el mismo día de la tragedia también se habían cambiado plafones, lo que evidencia que era algo habitual en el centro desde hace tres décadas.
Además de que solo se cambiaban los plafones, Espaillat dijo que nunca se hizo una revisión a la estructura, ninguna revisión ni pública ni privada.
El techo y la estructura
El gerente del Jet Set dijo que “nunca tuvo la información” de la cantidad del peso que había en el techo. Explicó que en el techo solo había seis aires acondicionados con sus casetas y tres tinacos que servían para el abastecimiento interno del lugar.
“Desde el 1994 teníamos seis unidades de aire y hasta la fecha es lo que teníamos”, asegurando que la planta no estaba en el techo, que casi no se usaba.
Reiteró que ningún ingeniero, arquitecto realizó nunca una inspección al techo y su contenido con el fin de determinar riesgos, tampoco el Estado tuvo una iniciativa.
El local era de un cine, concretamente el Cine El Portal. Al adquirirlo y por la forma descendiente que tienen estas estructuras solo nivelaron el piso, sin modificar nada de la estructura.
La noche de la tragedia se encontraban en el lugar alrededor de unas 510 personas, de las cuales un total de 232 resultaron fallecidas.
“El Jet Set fue nuestra vida”
Antonio Espaillat manifestó tener “un dolor muy grande por todas las perdidas”, enfatizó que “nunca hubiera querido que esto pasara” y que luego de la tragedia “no ha tenido vida”, haciéndole difícil, por no decir imposible la conciliación del sueño.
“Nosotros nacimos cuando mi madre hizo el Jet Set, yo tenía seis años, era nuestra vida, fue nuestro sustento, fue todo y usted no se puede imaginar el dolor que nosotros llevamos y la impotencia de vivir una circunstancia como la que estamos viviendo, nunca hubiéramos estados preparados para eso”, declaró.
De 25 empleados presentes esa noche han fallecido seis. El propietario dejó saber que ha conversado con esas familias afectadas para buscar algún tipo de compensación. Entre los fallecidos había empleados fijos, pero también contratados temporales (camareros) que solo trabajaban días puntuales.
Contó que se le han acercado tres familias afectadas, dos de dos familias de fallecidos y una de una herida, las cuales le han expresado que no pretender tomar una acción legal en su contra y que entienden la situación, enfocándose en buscar soluciones juntos para los afectados.
Antonio Espaillat garantizó que iba a estar “para darle frente a todo” y que hará “todo al alcance” en esta situación.