Santo Domingo.- El sargazo se ha vuelto una presencia constante en las costas de la República Dominicana, afectando playas, turismo, salud y ecosistemas. Sin embargo, más allá del problema visible, hay realidades menos conocidas que podrían cambiar cómo lo vemos.
Lo que la gente no sabe sobre el sargazo
- No todas las especies son iguales, y su origen importa:
Las macroalgas que más llegan son Sargassum natans y Sargassum fluitans. Estas flotan libremente en mar abierto (no adheridas al sustrato), y son transportadas por corrientes oceánicas y vientos.
Saber esto es clave: si el sargazo se recolecta en mar abierto antes de llegar a la costa, se reduce mucho su impacto en playas y ecosistemas costeros.
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- Emite gases tóxicos al descomponerse, y eso daña la salud pública
Cuando el sargazo se acumula en la playa, comienza un proceso de descomposición que libera sulfuro de hidrógeno, amoníaco, arsénico, y metanol.
Estos gases pueden causar dolores de cabeza, irritaciones en ojos y vías respiratorias, especialmente peligrosos para niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades respiratorias.
- Su llegada ya no es solo estacional
En años recientes, las arribadas de sargazo han empezado a anticiparse y alargarse: antes ocurrían mayormente entre julio y septiembre, pero ahora se ven desde meses antes, ampliándose a casi todo el año en algunas zonas.
- Hay gran interés científico y económico en transformarlo, pero los proyectos aún son modestos.
Por ejemplo, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) ha asignado cerca de RD$85 millones para investigaciones sobre usos del sargazo: desde abonos agrícolas y forrajes, hasta producción de carbón activado y generación de biogás.
También la empresa dominicana SOS Carbon ha diseñado embarcaciones para recolectar sargazo en el mar antes de que llegue a costa, y ya exporta esta macroalga a más de 10 países para hacer cosméticos, bioplásticos y bioestimulantes.
- Regulación reciente obliga buenas prácticas en la recolección y disposición
RD ya cuenta con la resolución 0046-2025, que regula cómo se debe recolectar, transportar y disponer del sargazo para evitar daños ambientales. Por ejemplo, exige que no se deje en solares vacíos, pues los líquidos que suelta pueden contaminar agua subterránea.
Además, se están instalando barreras marinas, sistemas de alerta temprana vía satélite (“Ojo del Cielo”), y mecanismos para recolectar un porcentaje del volumen que se espera llegue, con metas para 2026 y 2027.
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Cómo se puede aprovechar el sargazo
Más allá de los problemas, existen varias vías para darle valor, tanto para comunidades costeras como para la industria nacional:
- Fertilizantes y abono orgánico: El sargazo contiene potasio, fósforo y otros minerales útiles para mejorar suelos. Algunos proyectos investigan compostaje o abonos orgánicos.
- Forraje o alimentación animal: Aunque no como alimento principal, se está probando añadir pequeñas cantidades de sargazo para mejorar la nutrición animal, especialmente en aves y animales de granja.
- Producción de bioenergía: Hay estudios sobre biogás (metano) a partir del sargazo, o el uso de su biomasa para energías limpias.
- Materiales y bioproductos industriales: Bioplásticos, cosmética, biostimulantes, incluso cosméticos exportados. Algunos proyectos buscan usar sargazo para fabricar bloques ecológicos, paneles o materiales de construcción con impacto reducido.
- Mejorar ecosistemas costeros: Restauración de dunas, recuperación de playas, uso para reforzar zonas costeras afectadas por erosión, siempre recolección adecuada para no dañar flora o fauna.
Retos que quedan por resolver
La logística de recolección en el mar abierto es costosa y requiere tecnología especializada.
Hay necesidad de mayor infraestructura local para procesar el sargazo de forma industrial, para reducir exportaciones de la biomasa sin valor agregado.
La regulación debe ser aplicada consistentemente y con controles ambientales, para evitar contaminación secundaria.
Educación y concientización de comunidades costeras para que participen en el manejo y aprovechamiento.
El sargazo ya no puede verse solo como una molestia para el turismo o las playas; con ciencia, regulación y voluntad, puede convertirse en una fuente de innovación, empleo y sustentabilidad para República Dominicana.