Hace un año entró en funcionamiento la primera biorefinería de sargazo en República Dominicana, un proyecto que ha transformado la gestión de esta alga invasora en una historia de innovación.
La planta está operada por la empresa dominico-española SOS Biotech. Fundamentalmente, usa el sargazo como materia prima para la creación de productos agrícolas de alto valor agregado.
De esta iniciativa surgieron Marine Symbiotic, Marine Blossom y Marine Soil, tres productos pioneros elaborados al 100 % con sargazo recolectado en las costas dominicanas. Su desarrollo es fruto de la alianza entre SOS Carbon, encargada de la recolección sostenible, y SOS Biotech, responsable del proceso biotecnológico.
En apenas un año, estas líneas agrícolas ganan terreno en el mercado local y comienzan a generar interés internacional.
Del sargazo hacia una bioeconomía azul
El aniversario de la biorefinería coincide con un momento clave para la agenda climática global. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Luis Abinader advirtió que el sargazo “ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una amenaza sistémica”. Asimismo, instó a las potencias a financiar y transferir tecnología para los países del Caribe.
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Mientras tanto, en Bruselas se celebra la Tercera Conferencia UE–Caribe sobre el Sargazo. En ella, líderes gubernamentales, científicos y empresas buscan pasar de proyectos piloto a soluciones escalables bajo el lema “Beyond the Tide: Practical Approaches to Sargassum Response”.
Con una biorefinería y productos innovadores, República Dominicana demuestra que es posible transformar un problema ambiental en una oportunidad económica sostenible.