En su discurso de hoy ante la 80.ª Asamblea General de la ONU, el presidente Luis Abinader pidió “solidaridad y justicia climática” frente al sargazo, que “afecta costas, salud pública y medios de vida”.
La agenda externa conecta con la coyuntura local: Boca Chica vive una de sus semanas más duras por arribazones masivas.
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Los boletines de la Universidad del Sur de Florida confirman que mayo de 2025 fue récord histórico (~37.5–38 Mt en la cuenca Caribe–Atlántico), seguido de niveles aún muy por encima de lo normal en junio-julio y una baja paulatina desde agosto. Ese «shock» de algas tensiona las finanzas de municipios y hoteles en RD.
Boca Chica, caso emblemático
En los últimos días, miles de peces muertos quedaron atrapados entre capas de sargazo en Boca Chica, afectando el paisaje, la calidad del agua y las reservas. Autoridades y voluntarios activaron operativos de limpieza especiales.
Lo que exigió RD en la ONU (y lo que se hace en casa)

Abinader vinculó el sargazo con la triple crisis (clima, biodiversidad, contaminación) y pidió financiamiento accesible y transferencia tecnológica para el Caribe. En terreno, RD aplica lineamientos para retiro seguro y jornadas masivas en playas coordinadas por Medio Ambiente y aliados del sector.
Asonahores estima US$30–70 mil mensuales por hotel para limpieza y manejo (personal, logística, barreras). Cuando la remoción se retrasa, los arribos afectan imagen y ingresos. En Boca Chica, por ejemplo, comerciantes y guías reportan jornadas con baja afluencia.
Justicia climática
- Abinader pidió en la ONU “solidaridad y justicia climática” por el sargazo y sus impactos en costas, salud y economía.
- 2025 marcó récord regional: ~38 Mt en mayo, presionando a destinos como RD.
- En Boca Chica se reportaron miles de peces muertos y caída del flujo turístico reciente.
- Hoteles gastan US$30–70 mil/mes en manejo de sargazo; hay operativos públicos y privados.
- Riesgos sanitarios por H₂S y arsénico complican su “valorización”.
Salud, ambiente y límites a la “valorización”
La descomposición libera H₂S y amoníaco con efectos respiratorios; además, se han documentado altas concentraciones de arsénico en biomasa de sargazo, lo que exige controles estrictos para cualquier uso industrial.
El mensaje político de Abinader y la evidencia técnica coinciden: sin cooperación regional y financiamiento, el sargazo seguirá operando como un “impuesto climático” sobre RD. Ejemplos como lo que está sucediendo Boca Chica es hoy la prueba de estrés; la salida pasa por pronóstico, protocolos y cadenas de valor seguras (siempre con vigilancia sanitaria).