El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, fue detenido el 19 de febrero de 2026 bajo sospecha de “mala conducta en el ejercicio de un cargo público”. Se trata del primer arresto de un miembro senior de la realeza británica en casi 400 años. La detención está directamente vinculada al escándalo Epstein y a documentos recientemente desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Según reportes de distintas agencias, la policía británica investiga si Andrés compartió información confidencial del Gobierno del Reino Unido con Jeffrey Epstein mientras ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional entre 2001 y 2011. Entre los materiales figuran informes de viajes a Vietnam, Singapur y China, así como datos sobre oportunidades de inversión en Afganistán. Fue interrogado varias horas y luego liberado sin cargos formales, a la espera de que avance la investigación.
Virginia Giuffre, principal acusadora de abusos sexuales contra Andrés (quien siempre lo negó), falleció por suicidio en abril de 2025. En octubre de 2025, el rey Carlos III le retiró los títulos de príncipe y duque de York y lo desalojó de Royal Lodge. El caso actual no se refiere a acusaciones sexuales, sino exclusivamente a posible mala conducta en cargo público.
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Detalles del arresto y las acusaciones
La operación incluyó registros en su residencia. Fuentes policiales indicaron que los documentos proceden de los archivos Epstein publicados a finales de enero de 2026. El expríncipe ha negado cualquier irregularidad y afirma lamentar su amistad con Epstein. Expertos como el abogado Mark Stephens (citado por AFP) señalan que el delito es “inusual” y difícil de probar, pues requiere demostrar intención de beneficiarse o beneficiar a terceros usando el cargo. Las penas posibles van desde una multa hasta, teóricamente, cadena perpetua.
Un futuro judicial incierto
El rey Carlos III expresó “profunda preocupación” y reiteró que “la ley debe seguir su curso”, con el pleno apoyo de Buckingham Palace a la investigación. Analistas indican que Andrés podría invocar la inmunidad soberana, principio que sostiene que “el rey no puede cometer error”, aunque nadie ha probado esta figura en la era moderna y el monarca podría renunciar a ella.
Aún no hay cargos formales ni fecha de imputación. La investigación podría ampliarse si surgen nuevas pruebas. El caso representa la crisis más grave para la monarquía británica en décadas y deja abierto el panorama: desde el archivo de la causa hasta un proceso largo que marcaría el declive definitivo de la figura pública de Andrés.