Santo Domingo. Aunque no dejan edificios derrumbados ni escenas de destrucción masiva, las olas de calor figuran entre los fenómenos meteorológicos más mortales del mundo. Especialistas advierten que sus efectos sobre la salud pueden provocar más víctimas que muchos desastres naturales, debido a que las consecuencias suelen manifestarse de forma silenciosa y progresiva.
A diferencia de los terremotos, huracanes o inundaciones, el impacto de las olas de calor no siempre es visible de inmediato. Esto dificulta conocer el número real de personas afectadas y retrasa la percepción del riesgo que representan las temperaturas extremas.
Golpes de calor y deshidratación aumentan el riesgo de muerte
Uno de los efectos más graves de una ola de calor es el golpe de calor, una emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta supera los 40 grados Celsius.
Sin atención médica inmediata, esta condición puede provocar daño cerebral, falla de múltiples órganos e incluso la muerte.
Las altas temperaturas también favorecen la deshidratación severa, especialmente en personas que permanecen expuestas al sol durante varias horas o no consumen suficiente agua. La pérdida excesiva de líquidos y electrolitos puede causar complicaciones renales, alteraciones de la presión arterial, mareos y desmayos.
PUEDES LEER:
Las muertes indirectas son las más frecuentes
Los expertos señalan que la mayoría de las muertes relacionadas con las olas de calor no son consecuencia directa de la temperatura, sino del agravamiento de enfermedades preexistentes.
El calor obliga al corazón a trabajar con mayor intensidad para mantener estable la temperatura corporal, lo que incrementa el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y descompensaciones en personas con enfermedades cardiovasculares.
Asimismo, las temperaturas extremas pueden empeorar enfermedades respiratorias y otros padecimientos crónicos, aumentando el riesgo de hospitalización y fallecimiento.
Adultos mayores y niños, entre los más vulnerables
Los grupos con mayor riesgo frente a una ola de calor son los adultos mayores, los niños pequeños, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas.
También son especialmente vulnerables quienes trabajan al aire libre, viven en viviendas con poca ventilación o carecen de acceso a sistemas de refrigeración. Las personas que viven solas o tienen dificultades para mantenerse hidratadas enfrentan un riesgo adicional durante estos episodios.
Cambio climático intensifica las olas de calor
Los especialistas en salud y clima advierten que el cambio climático está aumentando la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor en diferentes regiones del mundo.
Esta situación representa un desafío creciente para los sistemas sanitarios, que deben prepararse para atender un mayor número de emergencias relacionadas con las altas temperaturas.
Ante este panorama, los expertos recomiendan mantenerse bien hidratado. También evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor, usar ropa ligera y prestar especial atención a las personas más vulnerables.