Manila, Filipinas.- De manera pública y sin reparos, la vicepresidenta de Filipinas, Sara Duterte, afirmó que más que amenaza, contrató a un asesino para matar al presidente Ferdinand Marcos Jr..
También a su esposa Liza Araneta-Marcos y al presidente de la Cámara de Representantes, Martin Romualdez, en caso de que ella muere asesinada.
Cuando se le preguntó sobre la preocupaciones por su seguridad, la abogada de 46 años sugirió que había un complot no para matarla.
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“No se preocupen por mi seguridad porque he hablado con alguien. Dije ‘si me matan, maten a BBM, Liza Araneta y Martin Romualdez. No es broma, no es broma’”, dijo la vicepresidenta sin dar más detalles
La declaración, que Duterte dejó claro que no era una broma, por lo que la tomaron como una amenaza activa y el secretario ejecutivo, Lucas Bersamin, remitió la amenaza a la Guardia Presidencial, pidiendo que tomaran «acción inmediata y adecuada».
Sin embargo, no detallaron las acciones concretas que se tomarían contra la vicepresidenta.
Empero, el Comando de Seguridad Presidencial aumentó la seguridad alrededor de Marcos y consideró la amenaza como un asunto de seguridad nacional debido a la forma descarada en que se hicieron en público.
Seguridad ante la amenaza
La fuerza de seguridad también comenzó a coordinar con otras agencias para detectar, disuadir y proteger al presidente y a su familia de cualquier amenaza potencial.
Marcos y Duterte fueron compañeros de fórmula en las elecciones de mayo de 2022, donde ambos lograron victorias aplastantes bajo un llamado a la unidad nacional.
Sin embargo, pronto surgieron tensiones entre ellos debido a diferencias en sus enfoques sobre temas clave, como la postura frente a las agresiones de China en el Mar del Sur de China.
En junio, Duterte renunció a su cargo como secretaria de Educación y jefa de un cuerpo antiinsurgencia, distanciándose aún más del gobierno de Marcos.
Al igual que su padre, el expresidente Rodrigo Duterte, Sara Duterte se convirtió en una crítica abierta del presidente Marcos, su esposa y Romualdez. En un momento, los acusó de corrupción, incompetencia y de perseguir políticamente a la familia Duterte y a sus aliados cercanos.
Conflicto suscitado
Su última diatriba ocurrió después de que la Cámara de Representantes, alineada con Marcos y Romualdez, decidiera suspender a Zuleika López, su jefa de personal, acusada de obstruir una investigación sobre el posible uso indebido de fondos públicos cuando Duterte era vicepresidenta y secretaria de Educación.
López terminó en el hospital tras enfermarse, después de que se revelara que había un plan para encarcelarla temporalmente en una prisión para mujeres.
En una conferencia de prensa en línea, Sara Duterte, visiblemente molesta, acusó a Marcos de ser un presidente incompetente y de mentir, dirigiendo sus críticas hacia él, su esposa y Romualdez con comentarios vehementes.
Cuando se le preguntó sobre su seguridad, la vicepresidenta sugirió que existía un complot para asesinarla y agregó: «No se preocupen por mi seguridad porque he hablado con alguien. Dije ‘si me matan, maten a BBM, Liza Araneta y Martin Romualdez. No es broma, no es broma’». Duterte dejó en claro que había dado una orden clara: «Si muero, no paren hasta que los hayan matado».
Según el código penal filipino, comentarios como estos pueden considerarse como una amenaza de daño a una persona o a su familia, y podrían acarrear penas de cárcel y multas.
Mientras, el jefe militar, general Romeo Brawner, hizo un llamado a la calma, afirmando que las Fuerzas Armadas, compuestas por 160,000 miembros, permanecerían apolíticas y respetarían las instituciones democráticas y la autoridad civil del país.
Brawner también instó a la unidad nacional frente a quienes pudieran intentar dividir a los filipinos.
Sara Duterte, hija del expresidente Rodrigo Duterte, conocida por su postura agresiva y su discurso directo.
Política de represión
Su padre, quien también controvertido por su política de represión antidrogas durante su mandato, enfrentó investigaciones internacionales por posibles crímenes de lesa humanidad, especialmente debido a la violencia y las muertes relacionadas con su lucha contra las drogas.
A pesar de las negaciones de Rodrigo Duterte sobre la autorización de asesinatos extrajudiciales, se han registrado declaraciones contradictorias de su parte, incluyendo una en la que admitió haber mantenido un “escuadrón de la muerte” durante su tiempo como alcalde de Davao, donde se llevaron a cabo asesinatos de criminales.
Esta cultura de violencia y declaraciones contundentes parece haber influenciado a la vicepresidenta, quien continúa utilizando un lenguaje fuerte y retador, especialmente en su relación con el actual gobierno de Marcos.
Fuente Independent en Español