El ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov, dijo que Rusia no ve motivos para frenar sus ataques aéreos en Siria.
«El objetivo de la operación es derrotar a las organizaciones terroristas Estado Islámico y Frente Nusra. No veo ninguna razón por la que debería frenarse la campaña aérea siempre y cuando los terroristas no estén derrotados», dijo Lavrov este miércoles en Muskat, Omán, según informó la agencia de noticias estatal rusa Tass.
Mientras los alimentos y la asistencia médica viajan hacia un sitiado suburbio de Damasco, un bastión rebelde, fuerzas del gobierno de Damasco y sus aliados presionan en su potente ofensiva en el norte, en un aparente intento por rodear la principal ciudad del país, donde varios grupos insurgentes controlan la mayoría de los vecindarios.
El jefe negociador de la oposición de Siria dijo que la decisión del gobierno de permitir la entrada de ayuda a un asediado suburbio de Damasco era una «medida para silenciar al pueblo sirio», dando a entender que se trata de un gesto vacío.
Mohammed Alloush dijo a periodistas el miércoles que el reparto de ayuda en Moadamiyeh es «un paso que describimos como bueno, pero no es en absoluto suficiente».
El comité internacional de la Cruz Roja dijo el miércoles a través de su portavoz en Damasco que un convoy con ayuda se dirige al sitiado suburbio rebelde de Moadamiyeh, al suroeste de la capital siria, Damasco.
Pawel Krzysiek dijo a The Associated Press que se espera que los 12 camiones cargados con alimentos, medicinas y equipos médicos repartan su carga entre los residentes de la localidad el miércoles.
El martes, Krzysiek dijo que 14 camiones con ayuda llegaron al sitiado vecindario rebelde de al-Tal.
La ayuda parece ser un gesto de buena voluntad de cara a las negociaciones de paz indirectas mediadas por Naciones Unidas, que tuvieron un complicado inicio esta semana en Ginebra, Suiza.
La oposición siria dijo que las entregas eran demasiado pequeñas y exigió el final de los bombardeos sobre civiles para que el diálogo de Ginebra pueda avanzar.