Durante el tercer día de evacuación de la llamada Jungla de Calais, el campamento improvisado de inmigrantes y refugiados más grande de Europa, situado en el norte de Francia, se han declarado varios incendios. Enormes nubes de humo negro se elevan sobre el campo en el que aún permanecen 4.000 migrantes mientras las autoridades continúan desalojando a los residentes para desmantelar sus viviendas. Las fuerzas de seguridad fueron movilizadas después de declararse el fuego, durante esta noche. A pesar de las llamas, la evacuación continúa con tranquilidad.
Varios migrantes han salido de sus refugios. Algunos también han sacado las bombonas de gas. «¡Tienes que irte!», ha gritado un voluntario de una organización humanitaria. «¡Tienes bombonas de gas en tu caravana, sácalas de ahí!», ha añadido. Bomberos y cooperantes trabajan en el campamento. Un voluntario ha abandonado el campo con más de 10 bombonas en un remolque. Mientras tanto, una furgoneta de una organización humanitaria se ha incendiado en la calle principal del campamento.
Alrededor de la mitad de la población de la jungla, estimada entre 6.000 y 8.000 migrantes, ha sido transferida desde que comenzó la operación de evacuación, este lunes. A bordo de autobuses, los migrantes han sido trasladados a distintos centros a lo largo de Francia. Casi 800 menores sin acompañante han sido conducidos a contenedores de transporte que se han convertido en refugios temporales en Calais, según ha informado el Ministerio del Interior.