París. Las hectáreas recorridas por el incendio cerca de Burdeos (suroeste de Francia), en una turística zona donde se ha tenido que evacuar a unos 20.000 habitantes y turistas, ascienden a 3.700 y otro en el departamento de Var (entre Marsella y Niza) se reavivó durante la jornada y suma 2.700 hectáreas y 25 casas calcinadas.
Esos dos son los principales puntos de preocupación este jueves en cuanto a la lucha contra los incendios forestales en Francia, aunque también hay otros focos activos más pequeños, como el que se está combatiendo entre las localidades de Biscarrosse y Sanguinet, donde se han quemado 200 hectáreas y se ha evacuado a al menos 220 personas.
El incendio cercano a Burdeos se encuentra en la zona del balneario de Cap-Ferret, en la turística área de la bahía de Arcachon, y ya ha afectado al cementerio de la localidad de Lège-Cap-Ferret y a una casa.
Hasta las 19 horas (17 GMT), el balance de hectáreas quemadas en esa zona era de 3.700 y, a pesar de los daños y las evacuaciones, no había que lamentar heridos.
Unos 200 vehículos y seis aeronaves trabajaban en la zona para combatir el incendio. Así lo informó el subprefecto de Médoc, Fabien Tuleu, en declaraciones a la prensa.
La bahía de Arcachon, en la costa atlántica francesa, reúne algunos de los paisajes más singulares de Nueva Aquitania. La riqueza natural de la zona, especialmente sus bosques de pinos, ha quedado amenazada por el avance de las llamas.
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El vasto incendio se extiende concretamente por la orilla occidental de la bahía, Cap Ferret y en parte por zonas de la Île aux Oiseaux (Isla de los Pájaros), un espacio protegido conocido por sus famosas cabañas ‘tchanquées’, construidas sobre pilotes y convertidas en uno de los símbolos de Arcachon.
El incendio en Var mantiene a 300 personas evacuadas y continúa bajo vigilancia de las autoridades. Además, la reactivación de los focos amenaza al pueblo turístico de Cotignac y a las localidades de Pontevès, Correns y Montfort-sur-Argens.
Enclavado entre viñedos y olivares, Cotignac conserva la imagen de un pueblo provenzal tradicional. Sus calles estrechas, casas de piedra y un imponente acantilado de roca caliza caracterizan el paisaje de la localidad.
Precisamente, uno de sus principales símbolos es el Rocher de Cotignac, un acantilado de toba que domina el pueblo y que alberga antiguas cuevas trogloditas utilizadas a lo largo de los siglos. Además, cerca del pueblo, se encuentra el santuario de Notre-Dame de Grâces, un lugar con una larga tradición de peregrinación.
El Gobierno francés cifró en unas 44.000 hectáreas la superficie calcinada desde principios de año, una cifra muy superior a la de 2025. Esto hace temer que 2026 sea un año récord para los incendios.
Los fuegos se ven favorecidos por las altas temperaturas de los dos últimos meses y por las tres olas de calor registradas. Además, la sequedad de los suelos ha agravado la propagación de los incendios.
Hasta el momento, han sido arrestadas 128 personas sospechosas de estar implicadas en los incendios forestales, ya sea de manera accidental o provocada. Algunos de esos fuegos por causas humanas han afectado a zonas protegidas, como la del bosque de Fontainebleau, a las afueras de París.
Además, desde el comienzo de la temporada de incendios, tres bomberos en total murieron en Francia combatiendo el fuego.
Dos fallecieron esta misma semana, también en las cercanías de Burdeos, mientras luchaban contra las llamas cerca del aeropuerto Burdeos-Mérignac. A comienzos de julio, había fallecido otro, en un fuego en un pueblo de los Alpes.
Con información de: EFE