París. – El reciente nombramiento de Tulsi Gabbard, excongresista y crítica del intervencionismo militar de Estados Unidos, para liderar los servicios de inteligencia del país ha generado gran preocupación.
Muchos temen que este cargo, clave para la seguridad nacional, pueda ser politizado, lo que pondría en riesgo la independencia y objetividad de las agencias de inteligencia estadounidenses, sometiéndolas a influencias directas de la Casa Blanca.
Gabbard, de 43 años, quien recientemente abandonó el Partido Demócrata y ha sido una firme defensora de líderes autoritarios como el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente sirio Bashar al Asad, deberá ser confirmada por el Senado de Estados Unidos antes de asumir el cargo. Si obtiene la aprobación del Senado, Gabbard se convertirá en la nueva directora de Inteligencia Nacional (DNI), a pesar de su falta de experiencia en inteligencia, lo que ha suscitado más dudas sobre su idoneidad para el puesto.
El rol de la Dirección de Inteligencia Nacional (DNI)
El puesto de director de Inteligencia Nacional lo crearon en 2005, tras los fallos en la coordinación de las agencias gubernamentales que impidieron evitar los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La función principal del DNI es garantizar que las diversas agencias de inteligencia de EE. UU. trabajen en conjunto, compartiendo información de manera efectiva. «Es un cargo administrativo que asegura que las agencias se coordinen entre sí y que existan reglas claras de análisis, evitando que ninguna agencia, como la CIA, controle toda la información», explica Mathew Burrows, exagente de la CIA y actual analista del Instituto Stimson de Washington.
El director de inteligencia también mantiene contacto diario con el presidente de EE. UU., lo que aumenta la importancia de este nombramiento y genera inquietud debido a las opiniones y afinidades políticas de Gabbard, especialmente su relación con figuras como Trump y Putin.
¿Una amenaza para la seguridad nacional?
Tom Nichols, profesor de la Escuela de Guerra Naval de EE. UU., calificó el posible nombramiento de Gabbard como «una amenaza para la seguridad de Estados Unidos». Según Nichols, «alguien con sus opiniones no debería tener acceso a la inteligencia estadounidense». Las posturas de Gabbard han sido controvertidas, como cuando defendió las «preocupaciones legítimas» de Rusia respecto a la expansión de la OTAN hacia Ucrania o cuando se reunió con el presidente sirio Bashar al Asad, lo que generó fuertes críticas en EE. UU.
Para Phillips O’Brien, profesor de estudios estratégicos en la Universidad St Andrews de Escocia, Gabbard, cuando era congresista, no solo buscaba evitar la guerra, sino también proteger al régimen sirio. «¿Podría Estados Unidos convertirse en un aliado de Putin?», se pregunta O’Brien, sugiriendo que la influencia de Gabbard podría llevar a un cambio drástico en la política exterior de EE. UU.
¿Qué busca Trump con este nombramiento?
Al elegir a Gabbard, se especula que Donald Trump podría estar buscando evitar los conflictos que tuvo con los servicios de inteligencia durante su primer mandato. En ese entonces, Trump descalificó a los responsables de la inteligencia, llamándolos «ingenuos» y sugiriendo que deberían «volver a la escuela».
Algunos analistas, como Mathew Burrows, temen que con Gabbard en el cargo, la objetividad de los servicios de inteligencia pueda verse comprometida. «Gabbard debe entender que su función es decir la verdad al poder, pero no está claro si Trump tiene esa perspectiva», advierte Burrows.
Posibles consecuencias del nombramiento
Aunque aún es incierto qué impacto tendrá el nombramiento de Gabbard, algunos expertos señalan que podría desatar una «caza de brujas» dentro de la comunidad de inteligencia. «Trump podría trastocar completamente el orden establecido en los servicios de inteligencia», predice Alexandre Papaemmanuel, profesor del Instituto Sciences-Po de París.
Según Papaemmanuel, así como Trump rompió los códigos de la política y la relación con los votantes, podría intentar hacer lo mismo con los viejos códigos de la comunidad de inteligencia, alterando la forma en que operan estas agencias clave para la seguridad nacional.
Con información de AFP