El papa León XIV ha lamentado este domingo las formas de pobreza que «oprimen al mundo» durante la misa por el Jubileo de los Pobres y ha exhortado a los gobernantes a hacerse cargo porque, advirtió, «no podrá haber paz sin justicia» social.
«La pobreza interpela a los cristianos, pero interpela también a todos aquellos que en la sociedad tienen roles de responsabilidad. Exhorto por ello a los Jefes de Estado y a los Responsables de las Naciones a escuchar el grito de los más pobres», emplazó.
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El pontífice estadounidense presidió este domingo en la basílica de San Pedro del Vaticano una misa a la que asistieron miles de personas necesitadas que han peregrinado a Roma de todo el mundo gracias a la ayuda de asociaciones caritativas y de voluntariado.
Los fieles fueron tantos que unos 12,000 tuvieron que seguir el rito desde las pantallas colocadas en la plaza vaticana. Hasta allí salió el papa para saludarlos. “La basílica se nos ha quedado un poco pequeña”, se justificó, según recoge el portal oficial Vatican News.
En su homilía, León XIV, que ha dedicado su primera exhortación ‘Dilexi te’ (2025) a los ‘últimos’ de la sociedad, exclamó que «no podrá haber paz sin justicia» en el mundo.
“Los pobres nos lo recuerdan de muchas maneras”, denunció. Indicó que lo hacen a través de su migración o mediante un grito que muchas veces queda sofocado por el mito del bienestar y del progreso. Añadió que este modelo no toma en cuenta a todos y deja a muchas personas abandonadas a su propio destino.
Desarrollo de la pobreza
En este sentido, sostuvo que existen varios tipos de pobreza que “oprimen” al mundo. Explicó que estas van desde la pobreza material hasta diversas situaciones morales y espirituales, especialmente entre los jóvenes. Añadió que todas ellas tienen un elemento común: “la soledad”.
Por eso, ante lo que define como una “globalización de la impotencia” que promueve la falsa idea de que el mundo no puede cambiar, pidió rechazar esa visión. Señaló que este pensamiento afecta especialmente la percepción sobre las guerras en el mundo. Llamó a cultivar una “cultura de la atención” para derribar el “muro de la soledad”.
“Debemos estar atentos al otro, a cada uno, allí donde estamos y vivimos”, instó. Señaló que esta actitud debe transmitirse desde la familia y practicarse en el trabajo y en las distintas comunidades. Añadió que también debe vivirse en el mundo digital y en todas partes, llegando incluso a las periferias.
Porque, recordó, la convivencia humana debe ser un «espacio de fraternidad y dignidad para todos», puntualizando enseguida: «sin excluir a nadie».
Una vez concluida la misa en la basílica vaticana, el papa presidirá el tradicional Ángelus dominical. Luego almorzará con un grupo de 1,300 personas en situación de pobreza en el Aula Pablo VI. También compartirá el almuerzo con unas 50 mujeres transexuales invitadas para la ocasión.
Creado por: EFE