Nueva York, EE.UU.-El presidente del Consejo Presidencial de la Transición de la República de Haití, Edgar Leblanc Fils, será recordado en la Asamblea General de la Organización de las Naciones (ONU) como el funcionario que tomó agua directamente de una jarra momento en que daba su discurso. La acción puede ser calificada como penosa. Esto debido a que Haití es el país con la mayor crisis política y de derechos humanos asistente al conclave.
En una muestra de rescatar parte del discurso del funcionario haitiano, CDN escribe este artículo con algunos de los reclamos de Leblanc Fils ante los países miembros de la ONU.
Durante su alocución, el jefe interino del Gobierno haitiano reclamó a la ONU que las naciones no pueden recuperarse solas. Y que “la historia nos enseña que las naciones no se recuperan de forma aislada, sino uniendo las fuerzas de un compromiso decidido para construir un futuro compartido”.
Asimismo, Leblanc insistió en que Haití es una tierra que ha ofrecido al mundo un símbolo de libertad inquebrantable. Y ha ayudado a varias naciones a liberarse del yugo del bárbaro colonialismo. Y que “no busca la caridad, sino la justicia. Respeto. Respeto por su dignidad y su derecho a una existencia digna y próspera”.
Empero, el funcionario haitiano reconoce que la solución de los problemas haitianos recae en su gente y que son responsable de su destino.
“Sin embargo, esta responsabilidad no solo recae sobre nosotros, sino que la comunidad internacional, de las Naciones Unidas, y de las potencias extranjeras, que con frecuencia han desempeñado un papel decisivo en la historia de Haití, también desempeñan un papel esencial en este proceso de restauración de la paz y recuperación económica, de renovación, de renovación institucional y de establecimiento del Estado de derecho”, reclamó.
Crisis de seguridad sin precedente
Dijo que en este momento Haití “se enfrenta a una crisis de seguridad de una gravedad sin precedentes. El aumento de las bandas armadas, la violencia generalizada y la inestabilidad política han sumido a la nación en un estado de extrema vulnerabilidad. Los ciudadanos viven con miedo, sin poder moverse libremente por todo el territorio nacional, ir a trabajar o enviar a sus hijos a la escuela sin riesgos”.
Al mismo, agradeció la decisión del Consejo de Seguridad de autorizar el despliegue de la misión multinacional de apoyo a la seguridad. Y la calificó como una respuesta directa a los llamamientos del pueblo haitiano. Esta misión, aunque no es una fuerza tradicional de la ONU, encarna el compromiso de la comunidad internacional de apoyar a Haití en su lucha contra la inseguridad.
Reclamó a Francia pagar lo que cobró por la independencia de Haití
Leblanc recalcó en que en 1825, apenas 21 años después de obtener su libertad a costa de una lucha heroica, Haití se vio obligada a pagar una deuda colosal con Francia, un país colonizador, a cambio del reconocimiento de su independencia. Y que ese rescate, impuesto bajo amenaza, ha desviado los recursos de su país y lo ha sumido en un ciclo infernal de profundización y empobrecimiento del que aún lucha por salir.
“No deja de ser interesante recordar que Haití fue el único país que pagó por su independencia, lograda. Sin embargo, a sangre y fuego, en vísperas del bicentenario de este acontecimiento sin precedentes en la historia del mundo, ¿no es así? ¿Cuál es el momento de la devolución de los importes concedidos? En este sentido, mi país acogió con satisfacción las propuestas presentadas”, finalizó.