La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un antes y un después en la lucha contra la violencia y el narcotráfico en México.
De acuerdo con una entrevista concedida por el periodista Pedro Gamboa al programa Despierta con CDN, el abatimiento del capo tras un enfrentamiento con el Ejército en Tapalpa, Jalisco, detonó una ola de violencia que se extendió rápidamente por buena parte del país.
Según Gamboa, no se trataba de un líder cualquiera. El Mencho era considerado “el capo más poderoso y peligroso del mundo”, con una estructura criminal que superaba incluso la del Cártel de Sinaloa en su momento.
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Violencia en México tras la muerte de El Mencho
El CJNG tenía presencia en más de 60 países, incluidos todos los estados de Estados Unidos y territorios tan lejanos como Nueva Zelanda, consolidándose como un actor clave en el tráfico global de drogas, especialmente fentanilo.
La magnitud del poder económico del líder criminal ayuda a entender su capacidad operativa. Su fortuna rondaba los mil millones de dólares, recursos que, según la entrevista, se utilizaban para la compra de armamento de alto calibre, tecnología avanzada y redes de sobornos. Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares por su captura, una cifra que evidencia la prioridad estratégica que representaba para Washington.
Fuerzas extranjeras en el terreno
El operativo que culminó con su muerte fue ejecutado por el Ejército mexicano con apoyo de inteligencia estadounidense, aunque sin participación directa de fuerzas extranjeras en el terreno. Este detalle revela un componente clave del combate actual al narcotráfico: la cooperación binacional en inteligencia, especialmente frente a organizaciones con alcance transnacional.
Sin embargo, el impacto inmediato fue violento. En al menos 20 estados se registraron bloqueos, quema de vehículos, bancos y negocios.
El último corte oficial hablaba de 252 bloqueos carreteros, con 76 vehículos incendiados solo en Jalisco, muchos de ellos robados a civiles para ser utilizados como barricadas.
Aunque el 90 % de los bloqueos lo desactivaron durante la noche, algunos volvieron a activarse, evidenciando la volatilidad del escenario.
“El Menchito” preso en Estados Unidos y sin herederos directos consolidados en la estructura
Para entender esta reacción, Gamboa explica una regla no escrita del narcotráfico: “a rey muerto, rey puesto”. La ausencia de un sucesor claro dentro de la familia de Oseguera —con su hijo “El Menchito” preso en Estados Unidos y sin herederos directos consolidados en la estructura— abrió una pugna interna. Tres cabecillas estarían disputando el control, particularmente en Jalisco, epicentro del cártel.
La violencia, entonces, no solo fue una respuesta al Estado, sino una demostración de fuerza interna. Los líderes regionales del CJNG buscarían exhibir capacidad de fuego, movilización y control territorial para posicionarse como sucesores. La quema de vehículos y los bloqueos serían, en ese contexto, mensajes tanto al gobierno como a los rivales dentro de la organización.
Otro elemento clave fue el uso de la desinformación como arma. A través de redes sociales circularon alertas falsas sobre supuestas masacres y tiroteos en lugares públicos, generando pánico colectivo. En el aeropuerto de Guadalajara, por ejemplo, se vivieron escenas de histeria pese a que no hubo hombres armados dentro de la terminal. La manipulación informativa amplificó el caos más allá de los hechos reales.
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En el plano político, la actual presidenta Claudia Sheinbaum ha marcado distancia respecto a la estrategia de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Mientras el sexenio anterior se percibió como menos frontal en el combate a los cárteles, la nueva administración, junto al secretario de Seguridad Omar García Harfuch, ha impulsado operativos que han llevado a la captura o abatimiento de figuras clave del crimen organizado.
Finalmente, la prioridad gubernamental ahora es doble: contener la violencia y garantizar estabilidad de cara al Mundial de Fútbol que se celebrará próximamente. El evento representa miles de millones en derrama económica y una vitrina internacional para México.
La muerte de El Mencho abre un nuevo capítulo en la historia del narcotráfico, donde el verdadero desafío no es solo descabezar organizaciones. También evitar que el vacío de poder se traduzca en más violencia y fragmentación criminal.