Internacionales

Niñas en Afganistán: crecer sin escuela, sin libertad y ahora bajo el temor del matrimonio infantil

El gobierno talibán ha impuesto algunas de las restricciones más duras del mundo a mujeres y niñas.

Para millones de niñas afganas, la escuela dejó de ser parte de la rutina diaria y comenzó a convertirse en un recuerdo lejano. Desde el regreso del Gobierno Talibán al poder en 2021, Afganistán ha impuesto algunas de las restricciones más severas del mundo contra las mujeres y niñas, limitando su acceso a la educación, la libertad personal y, más recientemente, la promulgación de una nueva ley sobre el matrimonio infantil a partir de los nueve (9) años.

La normativa, divulgada por el Ministerio de Justicia afgano, establece que si un familiar distinto del padre o del abuelo concierta el matrimonio de un niño o una niña menor de edad con una “pareja compatible” y una “dote adecuada”, esa unión “se considerará válida”.

También, define la compatibilidad social como la igualdad entre el marido y la mujer en aspectos como el linaje, origen familiar, religión y edad, entre otras características.

LE PUEDE INTERESAR:

Niñas obligadas a guardar silencio

Uno de los puntos más cuestionados de la ley es el trato desigual hacia las niñas. Aunque el reglamento indica que los menores podrán solicitar la anulación del matrimonio cuando lleguen a la pubertad, esa cancelación únicamente podrá realizarse mediante una resolución judicial. También exige la mediación para las mujeres que intentan escapar de un esposo maltratador.

Sin embargo, para las niñas el escenario es aún más restrictivo. La legislación señala que el “silencio” de una menor al alcanzar la pubertad será interpretado como consentimiento para continuar el matrimonio.

“La opción de una joven virgen queda invalidada por el silencio”, indica el documento.

La disposición deja a miles de niñas afganas atrapadas en matrimonios forzados desde edades tempranas, sin mecanismos reales para abandonar relaciones abusivas o impuestas por sus familias.

Además, el decreto establece que una mujer puede solicitar el divorcio si su esposo la maltrata, algo similar a lo que en teoría ya existía. Sin embargo, el camino para que una mujer obtenga el divorcio es tortuoso; los hombres afganos conservan el derecho unilateral al divorcio.

PUEDE LEER:

Estudiar un privilegio prohibido

La nueva ley llega en medio de una creciente prohibición de educación para mujeres en Afganistán. Desde su llegada al gobierno, los talibanes han restringido el acceso de las niñas a las escuelas secundarias y universidades, dejando a millones fuera del sistema educativo.

La situación ha sido denunciada por organismos internacionales que advierten sobre el impacto devastador de estas políticas en toda una nueva generación.

Sin acceso a la educación, muchas menores quedan expuestas a matrimonios tempranos, dependencia económica y violencia doméstica, en un contexto donde las oportunidades de autonomía prácticamente desaparecen.

La exclusión educativa también profundiza la crisis humanitaria en Afganistán, un país golpeado por la pobreza, el aislamiento internacional y las limitaciones impuestas a los derechos de las mujeres.

El regreso del Talibán y el retroceso de los derechos de las mujeres

Cuando el Talibán retomó el control del país en agosto de 2021 tras la retirada de las tropas internacionales, prometió una administración más moderada que la aplicada durante su primer régimen entre 1996 y 2001.

No obstante, desde entonces las restricciones hacia las mujeres en Afganistán se han intensificado. Las autoridades han limitado la movilidad femenina, restringido el acceso al empleo y prohibido la educación secundaria y universitaria para niñas y mujeres.

La nueva legislación sobre matrimonio infantil representa otro paso en el deterioro de los derechos de las mujeres y ha encendido las alertas sobre el futuro de millones de menores afganas.

TAMBIÉN PUEDE LEER:

Una generación marcada por el miedo y la exclusión

Para millones de niñas afganas, crecer hoy significa enfrentar un entorno donde estudiar, decidir sobre su futuro o rechazar un matrimonio impuesto se ha convertido en un desafío casi imposible.

La combinación entre la prohibición de educación para mujeres y la formalización del matrimonio infantil refleja el endurecimiento de un sistema que limita cada vez más la participación femenina en la vida pública.

Mientras la comunidad internacional continúa expresando preocupación, las mujeres y niñas en Afganistán siguen viviendo bajo normas que reducen sus derechos y restringen sus posibilidades de construir una vida independiente.

Más contenido por Yafreisi Agüero

Más noticias