La terapia de abrazos ha comenzado a popularizarse en redes sociales y espacios de salud emocional, impulsada por el interés cultural generado tras la historia de Punch, un personaje asociado a relatos tradicionales reinterpretados en distintos contextos sociales.
Especialistas en salud mental explican que la llamada «hug therapy» consiste en el uso del contacto físico controlado como herramienta de apoyo emocional, buscando reducir los niveles de estrés, ansiedad y sensación de soledad en algunas personas. La práctica suele desarrollarse en entornos terapéuticos supervisados para garantizar comodidad, consentimiento y respeto entre los participantes.
Psicólogos destacan que los abrazos pueden estimular la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del bienestar”, además de favorecer la relajación muscular y mejorar la percepción emocional positiva. No obstante, recomiendan que esta terapia sea complementaria y no sustituya tratamientos médicos o psicológicos cuando existan trastornos diagnosticados.
La tendencia ha despertado interés en distintos países, donde centros de bienestar y organizaciones comunitarias exploran el contacto afectivo como herramienta de acompañamiento emocional. También se promueve la creación de espacios seguros para la interacción humana con límites claros. Todo esto debe realizarse con consentimiento voluntario de los participantes.
Asimismo, expertos recuerdan que el bienestar psicológico depende de múltiples factores, incluyendo la calidad del sueño, la alimentación, la actividad física y el apoyo social. Por lo que la terapia de abrazos debe entenderse como un complemento dentro de un enfoque integral de salud mental.