Santo Domingo, RD.– La doctora Rosanna Aguasanta, presidenta del Consejo de Cardiooncología de la Sociedad Dominicana de Cardiología, explicó que la cardiooncología es una de las subespecialidades más jóvenes de la medicina, creada ante la necesidad de proteger la salud cardiovascular de los pacientes que reciben tratamientos contra el cáncer.
Aguasanta detalló que los cardiooncólogos son cardiólogos especializados en vigilar, estratificar y preservar la función cardíaca de los pacientes oncológicos durante todo su proceso terapéutico. Su labor es fundamental para prevenir y manejar complicaciones que puedan derivar de tratamientos como la quimioterapia. Tratamiento que, si bien salva vidas, puede generar efectos secundarios en el aparato cardiovascular.
Estas declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista en el programa Más que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 p.m. Donde la especialista abordó los avances, retos y beneficios de esta nueva rama de la medicina.
Presidenta del Consejo de Cardio Oncología alerta sobre efectos cardiotóxicos de tratamientos oncológicos
La doctora Aguasanta explicó que la cardiooncología surgió tras observar que muchos pacientes sometidos a quimioterapia desarrollaban hipertensión, arritmias o fallas cardíacas. “Las drogas utilizadas en oncología, especialmente las antraciclinas, conocidas como ‘drogas killer’, son altamente efectivas contra el cáncer. Pero pueden provocar cardiotoxicidad si no se manejan adecuadamente”, advirtió.
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Agregó que, gracias al desarrollo científico y farmacológico, la oncología dispone hoy de tratamientos más modernos y menos agresivos. Lo que ha mejorado el pronóstico de los pacientes con cáncer. Sin embargo, subrayó que este avance también demanda una evaluación cardiovascular más rigurosa, sobre todo en quienes padecen hipertensión, diabetes, obesidad o colesterol elevado.
Importancia del trabajo conjunto entre oncólogos y cardiólogos
La presidenta del Consejo de Cardiooncología resaltó que cada caso debe tratarse de forma individual, ya que no todos los pacientes responden igual a las terapias. “Dos personas pueden tener el mismo tipo de cáncer, pero una puede desarrollar complicaciones cardíacas y la otra no. Por eso es esencial el trabajo conjunto entre oncólogos y cardio-oncólogos”, señaló.
Asimismo, explicó que los cardiooncólogos cuentan con protocolos y medicamentos cardioprotectores que permiten reducir los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos. “Nuestro objetivo no es eliminar totalmente los efectos cardiotóxicos, porque no siempre es posible, pero sí atenuar su impacto y mejorar la calidad de vida del paciente, garantizando que pueda continuar su tratamiento de forma segura”, puntualizó.
Finalmente, Aguasanta destacó que la cardiooncología representa un avance clave en la medicina moderna. Al permitir que los pacientes con cáncer no solo vivan más, sino que vivan mejor, preservando su corazón mientras enfrentan el proceso oncológico.