Desde Barbastro, una tranquila ciudad en el norte de España, resuena una historia de superación que une ciencia, raíces caribeñas y vocación médica. Allí, la doctora dominicana Gerdica de los Santos ha construido un camino ejemplar, fundando su propia clínica de medicina estética y ganándose un lugar entre los nombres más respetados del sector en Europa.
Su trayectoria comenzó en La Romana, República Dominicana, donde creció en una familia humilde que le inculcó disciplina y visión. Formada en la Universidad Central del Este (UCE), se graduó summa cum laude y recibió una beca para continuar estudios en España. A pesar de no tener conocidos ni redes de apoyo, se lanzó al desafío con convicción. “Gracias a mis padres, me atreví”, recuerda.
Fue en tierras extranjeras donde una experiencia personal con su piel le abrió las puertas a la medicina estética, una disciplina que hoy domina y defiende como herramienta para sanar también el alma. “Muchos pacientes llegan con heridas emocionales, y mi trabajo es escuchar y devolverles la confianza”, afirma.
Sanar más allá del físico: el enfoque humano de Gerdica de los Santos

En 2020, fundó la Clínica Doctora Gerdica de los Santos, un espacio que combina ciencia, estética y calidez dominicana. La decoró con palmeras, música caribeña y energía positiva, generando un ambiente único que no solo ha fidelizado pacientes, sino que también ha creado empleo para otras mujeres.
Actualmente, forma parte del prestigioso laboratorio Fillmed como entrenadora oficial, dando conferencias en México, Argentina, Arabia Saudita y otros países. Además, ha desarrollado su propio método de embellecimiento labial: los “GerdyLips”, una técnica que enseña a médicos de todo el mundo en su clínica.
Éxito internacional, raíces dominicanas y legado en expansión
Gerdica confiesa que el camino ha sido difícil, con momentos de miedo, soledad y sacrificio. Pero también está lleno de logros, aprendizaje y gratitud. “Nada ha sido suerte. Todo ha sido fe, disciplina y amor por lo que hago. Este propósito viene del cielo”, sostiene emocionada.
Hoy, su historia inspira a quienes sueñan con cruzar fronteras, sanar vidas y emprender con sentido. Su mensaje es claro: “Lánzate. Es mejor fracasar que vivir preguntándote qué habría pasado si no lo intentabas”.