En todo el mundo las mujeres embarazadas reciben un bombardeo de opiniones sobre lo que deben o no comer y, en demasiadas ocasiones, unos sólidos consejos se pierden por mala cobertura periodística y o por superstición.
Para las mujeres en Corea, el embarazo sabe a sopa de algas. En Sudáfrica, a las mujeres de la etnia zulu se les da Ishlambezo, una mezcla de hierbas que puede incluir desde margaritas y algodoncillo hasta orina seca de animales.
En Irán, mientras tanto, el jugo de granada es popular entre las futuras madres y en Senegal la recomendación es un caldo de médula de res.
Y en algunos lugares de Latinoamérica, advierten que si no comen mucha fruta, el bebé saldrá sucio.
Lo que es cierto es que hay algo que se le ofrece por igual a las embarazadas en todas partes: consejos sobre qué comer y qué evitar cuando se espera un bebé.
La variedad de opiniones puede ser desconcertante. El pescado es esencial para el desarrollo del cerebro del bebé pero ¿puede contener
también peligrosos niveles de mercurio?
Y es preferible evitar el maní ¿o quizás puede prevenir la alergia a las nueces en los niños?
Hay que eliminar definitivamente el queso blando y los embutidos, pero las futuras madres italianas parecen disfrutar su jamón de Parma y es difícil imaginar que en Francia todas las mujeres encinta abandonan el Camembert.
Medios flojos
Si hay confusión entre las mujeres embarazadas, los medios de comunicación deben asumir una buena parte de culpa, opina Linda Geddes, madres de dos niños y autora de Bumpology, un libro que se vale de los últimos adelantos de la ciencia para relegar a un segundo plano las anécdotas, los mitos y el palabrerío que rodean el tema del embarazo.
“Los periodistas se agarran de cualquier estudio sobre el embarazo porque saben que es un tema que genera interés”, sostiene.
“Muchas veces, se recogen estudios no concluyentes o en sus etapas iniciales y para cuando hay un consenso científico – muchos años más tarde – la historia ya suena demasiado vieja y aburrida para reportar”.
“Al final queda mucha información engañosa y cuando una mujer plantea una inquietud en una búsqueda en Google se encuentra con una gran cantidad de historias de terror”.
Medicina tradicional
La doctora Xiao Ping Zhai, quien maneja en Londres una clínica de embarazos y ha sido llamada la “hada madrina de la fertilidad” por su trabajo ayudando a las mujeres a concebir, dice que en su país las supersticiones están desapareciendo rápidamente.
“Algunas de estas ideas son de hace miles de años. No creo que nadie crea en ellas ahora, ni siquiera la generación de mi madre”, le dice a la BBC.
Aunque descarta algunas viejas creencias, Zhai practica la medicina tradicional china.

