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Beneficios medicinales del mango para la salud

El mango y sus derivados contienen compuestos que ayudan a estimular las defensas orgánicas, mejorar la flora intestinal, compensar el exceso de grasas, prevenir la diabetes y la obesidad, y destruir algunas células cancerígenas. La organización National Mango Board (NMB), que promociona e investiga el consumo de esta fruta en Estados Unidos muestra que, además de tener un suntuoso sabor tropical que hace de la comida una experiencia sensorial deliciosa, el mango aporta una multitud de nutrientes. Además de nutritiva, según la NMB está “superfruta” que se cultivó por primera vez en la India hace más de 5.000 años, llegó a América alrededor del año 300-400 de nuestra era y ahora está disponible a lo largo de todo el año, no solo es una de las más populares del mundo, sino además una de las más saludables. De hecho, la corteza, las hojas, la piel y la semilla del mango, un árbol bajo cuya sombra meditó Buda, según una leyenda, se han utilizado en remedios caseros durante siglos, de acuerdo a la fuente. Las últimas investigaciones sobre esta fruta que llega al mercado estadounidense proveniente de México, Perú, Ecuador, Brasil, Guatemala y Haití, confirman que sus beneficios curativos y protectores siguen vigentes y cada vez se conocen mejor. En una reciente investigación de la Universidad Estatal de Oklahoma (OSU),en Estados Unidos, ha comprobado en ratones de laboratorio que el consumo de suplementos a base de mango previene la pérdida de las bacterias beneficiosas del intestino, a menudo inducida por una dieta alta en grasas. Al parecer, la gelatina del mango estimula las defensas del organismo. Estas bacterias de la microbiota o flora intestinal pueden desempeñar un papel en la obesidad y las complicaciones relacionadas con ésta, como la diabetes tipo 2, según la OSU. “Este estudio demuestra que añadir mango a la dieta puede ayudar a mantener y regular la salud intestinal y los niveles de bacterias beneficiosas”, según Edralin A. Lucas, profesora de ciencias nutricionales en la OSU e investigador principal de este trabajo. La profesora Lucas ha descubierto, además, que la pulpa de mango podría ser útil para reducir la glucosa (azúcar) en la sangre, sin producir los efectos negativos de algunas drogas utilizadas habitualmente para reducirla, como la rosiglitazona. Por otra parte, la organización NMB que recopila las investigaciones más destacadas sobre el mango, informa que investigaciones recientes sugieren: 1.- El consumo de mangos en los adultos se asocia con una dieta más saludable reflejada en una mayor ingestión de fruta entera y de nutrientes como la fibra dietética, la vitamina C, el magnesio y el potasio, además de ayudar a reducir la presencia en el organismo de la proteína C reactiva, relacionada con la inflamación que aumenta el riesgo cardiovascular. 2.- Las personas que consumen esta fruta tienen un menor peso corporal e ingieren menos grasas que aquellas que no la comen. 3.- Un compuesto de los mangos de la variedad Keitt podría ser tóxico para las células del cáncer de mama, reduciendo su proliferación y el tamaño de los tumores de este tipo.
El mango y sus derivados contienen compuestos que ayudan a estimular las defensas orgánicas, mejorar la flora intestinal, compensar el exceso de grasas, prevenir la diabetes y la obesidad, y destruir algunas células cancerígenas. La organización National Mango Board (NMB), que promociona e investiga el consumo de esta fruta en Estados Unidos muestra que, además de tener un suntuoso sabor tropical que hace de la comida una experiencia sensorial deliciosa, el mango aporta una multitud de nutrientes. Además de nutritiva, según la NMB está “superfruta” que se cultivó por primera vez en la India hace más de 5.000 años, llegó a América alrededor del año 300-400 de nuestra era y ahora está disponible a lo largo de todo el año, no solo es una de las más populares del mundo, sino además una de las más saludables. De hecho, la corteza, las hojas, la piel y la semilla del mango, un árbol bajo cuya sombra meditó Buda, según una leyenda, se han utilizado en remedios caseros durante siglos, de acuerdo a la fuente. Las últimas investigaciones sobre esta fruta que llega al mercado estadounidense proveniente de México, Perú, Ecuador, Brasil, Guatemala y Haití, confirman que sus beneficios curativos y protectores siguen vigentes y cada vez se conocen mejor. En una reciente investigación de la Universidad Estatal de Oklahoma (OSU),en Estados Unidos, ha comprobado en ratones de laboratorio que el consumo de suplementos a base de mango previene la pérdida de las bacterias beneficiosas del intestino, a menudo inducida por una dieta alta en grasas. Al parecer, la gelatina del mango estimula las defensas del organismo. Estas bacterias de la microbiota o flora intestinal pueden desempeñar un papel en la obesidad y las complicaciones relacionadas con ésta, como la diabetes tipo 2, según la OSU. “Este estudio demuestra que añadir mango a la dieta puede ayudar a mantener y regular la salud intestinal y los niveles de bacterias beneficiosas”, según Edralin A. Lucas, profesora de ciencias nutricionales en la OSU e investigador principal de este trabajo. La profesora Lucas ha descubierto, además, que la pulpa de mango podría ser útil para reducir la glucosa (azúcar) en la sangre, sin producir los efectos negativos de algunas drogas utilizadas habitualmente para reducirla, como la rosiglitazona. Por otra parte, la organización NMB que recopila las investigaciones más destacadas sobre el mango, informa que investigaciones recientes sugieren: 1.- El consumo de mangos en los adultos se asocia con una dieta más saludable reflejada en una mayor ingestión de fruta entera y de nutrientes como la fibra dietética, la vitamina C, el magnesio y el potasio, además de ayudar a reducir la presencia en el organismo de la proteína C reactiva, relacionada con la inflamación que aumenta el riesgo cardiovascular. 2.- Las personas que consumen esta fruta tienen un menor peso corporal e ingieren menos grasas que aquellas que no la comen. 3.- Un compuesto de los mangos de la variedad Keitt podría ser tóxico para las células del cáncer de mama, reduciendo su proliferación y el tamaño de los tumores de este tipo.

El mango y sus derivados contienen compuestos que ayudan a estimular las defensas orgánicas, mejorar la flora intestinal, compensar el exceso de grasas, prevenir la diabetes y la obesidad, y destruir algunas células cancerígenas.

La organización National Mango Board (NMB), que promociona e investiga el consumo de esta fruta en Estados Unidos muestra que, además de tener un suntuoso sabor tropical que hace de la comida una experiencia sensorial deliciosa, el mango aporta una multitud de nutrientes.

Además de nutritiva, según la NMB está “superfruta” que se cultivó por primera vez en la India hace más de 5.000 años, llegó a América alrededor del año 300-400 de nuestra era y ahora está disponible a lo largo de todo el año, no solo es una de las más populares del mundo, sino además una de las más saludables.

De hecho, la corteza, las hojas, la piel y la semilla del mango, un árbol bajo cuya sombra meditó Buda, según una leyenda, se han utilizado en remedios caseros durante siglos, de acuerdo a la fuente.

Las últimas investigaciones sobre esta fruta que llega al mercado estadounidense proveniente de México, Perú, Ecuador, Brasil, Guatemala y Haití, confirman que sus beneficios curativos y protectores siguen vigentes y cada vez se conocen mejor.

En una reciente investigación de la Universidad Estatal de Oklahoma (OSU),en Estados Unidos, ha comprobado en ratones de laboratorio que el consumo de suplementos a base de mango previene la pérdida de las bacterias beneficiosas del intestino, a menudo inducida por una dieta alta en grasas.

Al parecer, la gelatina del mango estimula las defensas del organismo. Estas bacterias de la microbiota o flora intestinal pueden desempeñar un papel en la obesidad y las complicaciones relacionadas con ésta, como la diabetes tipo 2, según la OSU.

Este estudio demuestra que añadir mango a la dieta puede ayudar a mantener y regular la salud intestinal y los niveles de bacterias beneficiosas”, según Edralin A. Lucas, profesora de ciencias nutricionales en la OSU e investigador principal de este trabajo.

La profesora Lucas ha descubierto, además, que la pulpa de mango podría ser útil para reducir la glucosa (azúcar) en la sangre, sin producir los efectos negativos de algunas drogas utilizadas habitualmente para reducirla, como la rosiglitazona.

Por otra parte, la organización NMB que recopila las investigaciones más destacadas sobre el mango, informa que investigaciones recientes sugieren:

1.- El consumo de mangos en los adultos se asocia con una dieta más saludable reflejada en una mayor ingestión de fruta entera y de nutrientes como la fibra dietética, la vitamina C, el magnesio y el potasio, además de ayudar a reducir la presencia en el organismo de la proteína C reactiva, relacionada con la inflamación que aumenta el riesgo cardiovascular.

2.- Las personas que consumen esta fruta tienen un menor peso corporal e ingieren menos grasas que aquellas que no la comen.

3.- Un compuesto de los mangos de la variedad Keitt podría ser tóxico para las células del cáncer de mama, reduciendo su proliferación y el tamaño de los tumores de este tipo.

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