Santo Domingo, RD.- La noche prometía ser inolvidable, y lo fue. Pero no por la fiesta, ni por el artista, ni por el ambiente. Si no por razones trágicas. La discoteca El Jet Set se convirtió en escenario de una catástrofe, dejando un saldo de más de 200 muertos y cientos de heridos. Lo que debía ser una celebración de cumpleaños terminó en una tragedia sin precedentes en la historia dominicana.

La madrugada del martes marcó un antes y un después en la historia de El Jet Set. La icónica discoteca se convirtió en escenario de una tragedia cuando el colapso de una pared desató el pánico entre cientos de de pesonas. Entre las víctimas fatales se encontra el merenguero Rubby Pérez, quien era el artista de la noche.
No es la primera vez que la discoteca, El Jet Set, habría sido protagonista de un incidente, recordemos en el 2023, cuando un incendio afectó su planta eléctrica. De acuerdo con un comunicado emitido por la administración de la discoteca, en ese entonces informaron que, el fuego se habria originado luego de que un rayo impactara la planta eléctrica tras días de intensas lluvias. En esa ocasión, la situación fue controlada sin que se registraran heridos ni daños estructurales.
Cabe destacar que El Jet Set fue sometido a dos procesos de remodelación, el primero en 2010 y el segundo en 2015. Esta última renovación incluyó un nuevo escenario, sistemas de iluminación modernos, una pista de baile renovada, nuevos bares, un segundo nivel VIP, bolas de discoteca, y pantallas de alta tecnología, todo pensado para modernizar la experiencia del público.
Sin embargo, ante esta tragedia se plantean una serie de interrogantes: ¿Estaba preparada una estructura con más de 50 años de antigüedad para soportar las remodelaciones que se le hicieron? ¿Se evaluó su resistencia antes de los cambios? ¿Qué falló en este caso?
¿Dónde estaban las autoridades encargadas de inspeccionar y garantizar la seguridad previa a eventos masivos? ¿Quién supervisa estos espacios para que cumplan con las normativas? Y finalmente, ¿tenía El Jet Set la capacidad para recibir a más de 1,000 personas?
Tras la tragedia, el presidente de la Unión Dominicana de Centros Nocturnos y Diversión, Yunior González, anunció que, en lo adelante inspeccionará las estructuras de las discotecas para que no se repita lo sucedido en Jet Set.
En medio de un escenario sombrío y arrastrado por los escombros, varias entidades, familiares y amigos, se presentaron al lugar, en busca de respuesta de aquellos parientes que solo buscaban un poco de diversión y alegría, sin saber que estaban apostando al último aliento de sus vidas.
Los inicios de El Jet Set
A pesar de esta triste realidad, la historia de El Jet Set no empezó la madrugada del martes, esta se remonta hace más de medio siglo, es decir desde el año 1973, cuando la empresaria Grecia López, decidió abrir sus puertas a este establecimiento considerandouno de los principales entretenimientos más acogedor y sofisticado del país.
En sus inicios el lugar funcionaba como restaurante y discoteca, las primeras orquestas en presentarse fueron Fernando Villalona, Jochy Hernández y el Conjunto Quisqueya.
Para esa época, el primer aniversario que se celebró El Jet Set, fue protagonizado con la música de Johnny Ventura y la agrupación Son de Cali. De sus 52 años, hace 44 que comenzaron con orquestas en vivo.
El lugar era catalogado como una de las discotecas más seguras y elegantes del país a la que se dan cita personas de las grandes elites de la sociedad dominicana. Además de tener sus tradicionales en las fiestas de merengue que atraen cada semana a políticos, empresarios y peloteros.
Esta tragedia que ha sacudido al país caribeño es la segunda en el mundo en lo que va del 2025, debido a que, el pasado 16 marzo, se registró un incendio en la discoteca Pulse de Kocani, al este de Macedonia. El incidente causó la muerte de al menos 59 personas y 155 resultaron heridas.
Tragedias similares
Durante los últimos 22 años, para ser más específica, entre 2000 y 2022 varios incendios en discotecas alrededor del mundo han dejado un trágico saldo de víctimas, lo que revela graves fallos en las medidas de seguridad y control en este tipo de establecimientos, no solo a nivel nacional sino también internacional.
El suceso más grave ocurrió en el 2000, un 27 de diciembre, cuando se registraron más de 300 muertos tras el incendio de una discoteca de Luoyang, en China. Asimismo, el 20 octubre de ese mismo año, al menos 20 personas murieron calcinadas en un incendio en la discoteca Lobohombo, de México
Dos años después, es decir, el 20 julio 2002, la discoteca «Utopía» en Lima, Perú, protagonizo un incendio durante un espectáculo, dejando como resultado 20 muertos y cientos de heridos.
De igual modo, el 1 de diciembre del año 2002, el pánico y la desesperación invadió a ciento de personas tras el incendio de la discoteca y club nocturno «La Guajira», en Caracas, Venezuela, el cual dejó un saldo de 46 muertos.
El 20 febrero 2003, las autoridades estadounidenses, presentaron un informe con 100 y más de 180 heridos tras el incendio de la discoteca ‘Station’ de West Warwick en Rhode Island, en Estados Unidos, causado por el uso de fuegos artificiales durante un espectáculo.
Asimismo en año 2004, murieron casi 200 personas y más de 700 resultaron heridas en un incendio registrado en la discoteca República Cromañón de Buenos Aires, Argentina, al prender una bengala en el techo de la discoteca, cuyas salidas de emergencia estaban bloqueadas.
El 21 de septiembre de 2008, un incendio en una discoteca en Censen, China, provocó la muerte de 43 personas y dejó 51 heridos.
Apenas unos meses después, el 1 de enero de 2009, durante la celebración de Año Nuevo, otro incendio se presentó en la discoteca Club Santika de Bangkok, Tailandia, causando la muerte de 66 personas y alrededor de 200 heridos. Posteriormente, el 4 de diciembre del mismo año, también fue registrado siniestro en el club nocturno «El Caballo Cojo» en Perm, Rusia, originado por el uso de fuegos artificiales en un espacio cerrado, dejó un saldo de 156 fallecidos y 160 heridos.
Más casos
De igual modo, en el diciembre de 2009, ocurrió un siniestro en la discoteca Santika de Bangkok, Tailandia, durante una fiesta de Fin de Año, provocó la muerte de 67 personas y dejó un centenar de heridos; el incendio fue causado por el uso de bengalas en un espacio cerrado, mientras que las puertas de emergencia se encontraban bloqueadas.
Años después, el 27 de enero de 2013, una tragedia aún mayor sacudió a Brasil cuando 242 personas, en su mayoría estudiantes universitarios, perdieron la vida y otras 143 resultaron heridas en el incendio de la discoteca Kiss, en Santa María, tras el encendido de un artefacto pirotécnico cuyas chispas alcanzaron el techo del local, provocando un fuego incontrolable y una intensa nube tóxica que impidió la evacuación.
El 30 de octubre de 2015, un incendio en la discoteca «Club Colectiv» de Bucarest, Rumanía, provocó al menos 27 muertes y dejó 162 heridos; el siniestro se habría originado por el uso de fuegos artificiales en el interior del local.
Años después, el 5 de agosto de 2022, otro incendio sacudió a Tailandia cuando la discoteca «Mountain B», ubicada en Sattahip, provincia de Chonburi, se incendió, causando la muerte de 25 personas. En el lugar fallecieron inicialmente 13 personas, pero la cifra aumentó en los días siguientes debido a la gravedad de las heridas sufridas por varias víctimas internadas en hospitales.
Cada uno de estos episodios evidencia la necesidad urgente de reforzar las normativas de seguridad en locales y centros de diversión para prevenir tragedias similares en el futuro.
La noche que debía ser un recuerdo alegre para cientos de dominicanos terminó marcada por el dolor de todo un país.
Hoy, El Jet Set cierró sus puertas y apagó sus luces, tras teñir de sangre un escenario que antes vibraba con risas, música y celebración. Lo que debía ser una velada de disfrute se convirtió en una despedida amarga, tras la partida inesperada de varios dominicanos que solo buscaban compartir momentos de alegría.
Como el eco de una última canción que jamás pudo ser bailada hasta el final, este suceso quedará grabado en la memoria colectiva de los dominicanos, como un símbolo del dolor.