Santo Domingo. – El viernes pasado, el Banco Central tomó una decisión correcta al mantener sin cambios la tasa de interés de política monetaria. Sin embargo, un análisis riguroso del comunicado de política permite identificar elementos en la narrativa que deben ser modificados para que sean consistentes con el objetivo de reducir la depreciación cambiaria.
El tono del comunicado del 28 de febrero de 2025 es predominantemente positivo. A pesar de las condiciones económicas internacionales adversas, como las elevadas tasas de interés en Estados Unidos y las tensiones geopolíticas y comerciales, se subraya la resiliencia económica del país. Se destaca que, tras la expansión del producto interno bruto (PIB) en 2024 a su ritmo potencial del 5%, se prevé un crecimiento del 4.5% para el 2025, con una tasa de inflación dentro del rango de 4%±1%.
Factores que influyeron
El comunicado no incluye aspectos domésticos negativos, como es la caída por tres meses consecutivos de la actividad de la construcción, que es la de mayor ponderación en el PIB. Esto explica que en noviembre y diciembre de 2024 y enero de 2025 la tasa de crecimiento del PIB se haya colocado por debajo del ritmo potencial.
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El documento del Banco Central destaca como resultados positivos el mantenimiento de la estabilidad relativa de la tasa de cambio y el hecho que las reservas internacionales a febrero ascendieran a 14,800 millones de dólares. Sin embargo, no menciona que ese nivel de reservas se deriva del aumento de 2,500 millones de dólares de los depósitos del gobierno en dicha institución, recursos obtenidos mediante la colocación de nueva deuda externa por la suma de 5 mil millones de dólares.
Transacciones monetarias y tasa de cambio
En cuanto a la tasa de cambio, en 2024 subió en un 5.9%, lo cual refleja una desviación hacia arriba respecto al promedio del 3.5% anual. En los dos primeros meses de 2025, la tasa de cambio subió un 2.22%, una variación similar a la observada a febrero de 2024 y muy superior al 0.75% promedio de los dos primeros meses del período comprendido entre 2012 y 2023. Ese comportamiento está asociado con la reducción del diferencial entre la tasa de interés de los instrumentos financieros en pesos y las tasas de los instrumentos en dólares.
Para revertir esa situación, es indispensable que el Banco Central adopte una postura monetaria más restrictiva que haga aumentar la tasa de interés pasiva. De hecho, esa institución ya comenzó a realizar su apriete monetario. A través de las subastas de sus Notas, se observa una tendencia ascendente de las tasas de interés de esos instrumentos financieros, hasta llegar a un 12% en la realizada hoy 4 de marzo.
El apriete monetario contrasta con el mensaje del Banco Central en el comunicado que indica que las tasas de interés en el mercado seguirán bajando. Dicha señal ha provocado el mantenimiento de la tasa de interés pasiva cerca del 9%, situación que puede incitar a la sustitución de pesos por dólares y su envío al extranjero. Un camino muy peligroso.