Pensándolo bién

Represión No, educación ciudadana Sí

Represión No, educación ciudadana Sí
Represión No, educación ciudadana Sí

El Ayuntamiento del Distrito Nacional anunció que podría someter a la justicia a  los ciudadanos que sean sorprendidos lanzando basura en las calles. En esta acción, la Alcaldía estaría trabajando en conjunto con la Policía Nacional.

Muchos son los sectores que han abogado porque la represión sea el mecanismos para “entrar en cintura” a los mal educados que no tiene reparo en ensuciar la ciudad,  violan las leyes de tránsito, no respetan la autoridad, etcétera. Sin embargo, no se han detenido a cuestionar cuando alguna vez los ayuntamientos o el Gobierno Central han dedicado presupuesto a programas de educación ciudadana.

En esa dirección, se entiende que el Alcalde del Distrito Nacional, David Collado, antes de hablar de represión contra la ciudadanía debería planificar e invertir en una campaña de educación ciudadana, que sea transmitida por los medios de comunicación masivos, que incluya charlas en las tres circunscripciones de la Capital y que movilice a todos los departamentos del cabildo en procura de educar a los munícipes en sus propósitos de tener una ciudad limpia.

La medida de  sancionar que tomará la alcaldía entendemos es una falta grave de gerencia de David Collado, porque la regla básica de  lo que debió el edil hacer  es revisar si existen mecanismos municipales legales o administrativos que pudieran usarse para lograr esos objetivos en los ciudadanos.

La ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, dedica un capitulo completo a la Participación Ciudadana, traza las pautas para que los municipios integren a los ciudadanos en sus propósitos. Por ejemplo, el artículo 226 establece  que los ayuntamientos fomentarían la colaboración ciudadana en la gestión municipal con el fin de promover la democracia local y permitir la participación activa de la comunidad en los procesos de toma de decisión sobre 1os  asuntos de su competencia.

Asimismo, es la misma legislación que manda a los municipios a organizar a la ciudadanía, con el propósito de favorecer las agrupaciones comunitarias y el desarrollo de la sociedad civil, que son excelentes herramientas para motivar que la ciudadanía se integre a proyectos de educación ciudadana, sin la necesidad de utilizar la represión policial, pero claro es más fácil amenazar con enviar a prisión a la gente que poner manos a la obra en hacer una gestión participativa. Es que esos esfuerzos ameritan el trabajo de los funcionarios municipales, pero aparentemente estos no tienen la disposición de salir del confort de sus oficinas.