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La realidad los vendedores ambulantes del Kilómetro 9 | Desclasificado

El mercado laboral dominicano es predominantemente informal, esto debido a que en los últimos años se ha incrementado la tasa de desempleo. Entre los fenómenos que ha disparado la informalidad  están los vendedores ambulantes, a tal punto que hay lugares donde a los ciudadanos se les dificulta circular por las aceras, debido a que están abarrotadas de comerciantes informales.

En el programa Desclasificado con Addis Burgos, para mostrar esta difícil realidad, se realizó un recorrido en puntos específicos de la capital donde la apuesta a vender sus mercancías a toda costa, arrabaliza los espacios públicos ante los ojos de las autoridades. 

https://youtu.be/alSE0heQZ2o?si=_QpSqCSOQwDI3r2n

Uno de los puntos recorrido por Addis Burgos fue el kilómetro 9 de la autopista Duarte, donde se hace cada vez más difícil transitar, con tan solo caminar por la zona, se puede  observar como  pequeños negocios informales ocupan todas las aceras y contenes obstruyendo el paso de las personas.

La zona del kilómetro 9 de la Autopista Duarte, está abarrotada de vendedores informales, que luchan cada día por buscar el sustento de mantener a sus familias y salir adelante, no cuentan con un salario fijo, sino que luchan por vender alguna mercancía, lo que para muchos es muy rentable y les genera ingresos superiores a un salario mínimo.

“Yo soy Ramón Montilla, tengo 20 años laborando aquí y esto son los accesorios que yo vendo”

Ramón Montilla es un vendedor ambulante, tiene 20 años en los alrededores de la parada de autobuses de esta Autopista Duarte, lo que le acumula mucha  experiencia como vendedor informal por dos décadas en esta populosa zona de la capital.

Ramón, cuanta que llega todos los días a las seis de la mañana a este puesto en el que ha trabajado por 20 largos años, un trabajo que le ha permitido criar a sus seis hijos y ser el sustento de su familia, aunque también se expone a todo tipo de desafíos en esta avenida para vender sus mercancías.

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En su caso puede hacer mil o dos mil pesos promedio por día, en otros momentos fue más rentable, debido a que ahora el encarecimiento de la canasta básica hace que la comida se trague casi todo lo que entra.  

 “De aquí pago la casa, el colegio de los niños y lo que me queda lo ahorro”

 “Bueno en colegio estoy pagando ahora mismo cinco mil, porque tengo tres niños en el colegio, en la comida eso no se puede hablar, en la comida se va muy lejos, ahora mismo para mantener una casa hay que tener dinero porque todo está caro, uno esta es luchando por vivir, el pobre tiene que luchar para vivir.  

Una lucha de habilidades y subsistencia

En lo que se ha convertido en una lucha de habilidades y subsistencia los vendedores van y vienen, como es el caso de, Martín Burgos, un vendedor que tiene su negocio desde hace 40 años aquí en esta misma zona del kilómetro 9, donde trabaja todos los días de seis de la mañana hasta las siete de la noche.

 “Yo tengo 40 años, cuando yo llegué aquí, tenía la cabeza negra y mira como la tengo, he criado a mi familia, de aquí aún no tan bien, como pobre, yo he criado cuatro hijos”

Para Martín, hoy con 54 años y tres décadas dedicándose a este pequeño negocio, el cual considera una bendición por haberle permitido sostener a su familia. También afirma que los tiempos han cambiado y que lo que antes le alcanzaba para satisfacer sus necesidades básicas hoy apena alcanza para los alimentos, atribuyendo a los altos precios de la canasta básica y la inflación las dificultades a las que se enfrentan los vendedores informales.

El pago de impuesto y el mercado informal

Un hecho del que no se escapa Martín y otros vendedores es al pago de impuestos por usar áreas públicas y vender sus mercancías. Ante eso, aclara que paga dos mil pesos quincenales por el uso del espacio.

“A veces uno se va que casi tiene que pedir el pasaje, pero a veces uno se gana su comida no te voy a hablar mentiras de aquí uno se  gana su comida, a veces bien forzado, yo tengo cuatro hijos, me siento bien, le agradezco al negocio, porque yo soy una persona que mi nivel académico no me ayuda tanto”, dijo Martin.

Satisfecho de su esfuerzo, muestra las mercancías que vende en su pequeño negocio y los precios de los productos.

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Mercado informal y los nacionales haitianos

A esta realidad del mercado informal no se escapan los extranjeros de nacionalidad haitiana, que buscan sus espacios para vender sus mercancías en las calles, avenidas y zonas específicas de la ciudad.

Tal es el caso de Julieth Costumne, una mujer haitiana, que tiene, desde el 2016, en la referida avenida vendiendo ropas usadas o de pacas como comúnmente se les llama. 

Al hablar de sus ventas, Julieth Costumne dice: “Ay, a veces bien, a veces mal, pero por ahora la cosa está mal, no se está vendiendo bien la mercancía, a veces sí, a veces no, pero en estos días menos ventas, esta floja la cosa, pero muy” 

¿Cuánto puede vender en un día?  

 “Ayer yo vendí 350 pesos, dos paquetes de media y una crema de 150, dos paquetes de medias por 200 y 150 de crema, ósea yo pago un puesto para guardar las mercancías y pago aquí al ayuntamiento, ósea, así no me conviene usted me entiende, pero papa Dios, siempre nos ayuda”, expresó Costumne al hablar de cuanto vende en un día.

Al igual que Martín, paga impuesto, los cuales dijo que son  2,500 pesos anuales al ayuntamiento, además de pagar un espacio para guardar sus mercancías.

Costumne a pesar de que manifestó tener día en lo que no vende nada, dijo estar conforme.   

Los vendedores informales, ambulantes y estacionarios en ocasiones se menosprecian y consideran una actividad indeseable realizada por infractores, que afecta al uso del espacio público.

Por lo general, los vendedores ambulantes son perseguidos, viven en la incertidumbre y trabajan en condiciones deficientes, con escaso acceso a la infraestructura, pero es así como estas personas sin acceso a un empleo formal pueden ganarse la vida y sobrevivir al día a día.