Santo Domingo, RD. – Debido a su ubicación geográfica y características geomorfológicas, la República Dominicana es altamente susceptible a fenómenos hidrometeorológicos, siendo las inundaciones uno de los desastres naturales más recurrentes y destructivos. Por eso, identificar estas zonas de riesgo es vital para la prevención y la respuesta efectiva ante emergencias.
Estadísticas oficiales revelan la magnitud del desafío que afronta el país. La nación alberga un total de 1,132 comunidades catalogadas como susceptibles a inundaciones, lo cual expone a una porción considerable de la ciudadanía a riesgos inminentes durante eventos de lluvia intensa. Este escenario de peligro se exacerba por la existencia de 631,450 viviendas precarias, construidas con materiales ligeros como madera, zinc y otros elementos frágiles, un factor que eleva sustancialmente la vulnerabilidad de sus habitantes ante cualquier evento hidrológico extremo.
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La distribución del riesgo por regiones y provincias
Un análisis detallado de los datos suministrados por la Defensa Civil muestra una distribución desigual del riesgo a lo largo del territorio nacional:
Zonas Vulnerables a Inundaciones por Región
Tabla con regiones, provincias que las componen y una columna con el valor de zonas vulnerables (numérico).
| Región | Provincias que la Componen | Zonas Vulnerables |
|---|---|---|
| Cibao Central | La Vega, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez | 193 |
| El Valle | San Juan, Azua, Elías Piña | 156 |
| Nordeste | Duarte, Hermanas Mirabal, Samaná, María Trinidad Sánchez | 152 |
| Norcentral | Santiago, Espaillat, Puerto Plata | 142 |
| Valdesia | San Cristóbal, San José de Ocoa, Peravia | 135 |
| Ozama | Santo Domingo, Distrito Nacional, Monte Plata | 129 |
| Noroeste | Valverde, Montecristi, Dajabón, Santiago Rodríguez | 92 |
| Enriquillo | Barahona, Pedernales, Independencia, Baoruco | 70 |
| Este | San Pedro de Macorís, La Altagracia, La Romana, Hato Mayor | 63 |
Específicamente, la región del Cibao Central concentra la mayor cantidad de áreas de peligro con 193 zonas identificadas. Inmediatamente después se encuentra la región El Valle, que agrupa a San Juan, Azua y Elías Piña, con un registro de 156. Por consiguiente, en tercer lugar, el Nordeste (que incluye a Duarte, Hermanas Mirabal, Samaná y María Trinidad Sánchez) contabiliza 152 comunidades en peligro.
En particular, la provincia de Azua presenta la cifra más alta de comunidades frágiles, sumando un total de 110 zonas de riesgo.
La vulnerabilidad estructural de las viviendas
No obstante, en lo concerniente a la calidad de la vivienda, la precariedad estructural intensifica el riesgo de la población. Por esa razón, la provincia de Santiago se destaca al registrar la mayor cantidad de viviendas débiles o informales, alcanzando la alarmante cifra de 141,000 unidades. Ya que esta situación aumenta exponencialmente los potenciales daños materiales y la necesidad de desplazamientos masivos durante la época de fuertes precipitaciones.
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Factores geográficos y operacionales de la vulnerabilidad
La susceptibilidad de estas áreas deriva de una combinación de elementos geográficos y de desarrollo humano:
- Geomorfología del territorio: La existencia de extensas llanuras y valles (como el Valle del Cibao y las cuencas del Bajo Yuna) facilita la acumulación y el estancamiento del agua, lo que provoca inundaciones fluviales generalizadas.
- Proximidad a cuerpos de agua: Asimismo, el asentamiento humano en las llanuras de inundación de los grandes ríos (Ozama, Isabela, Yuna, Yaque del Sur) incrementa la exposición directa al desborde.
- Déficit de infraestructura urbana: La ineficiencia o insuficiencia del sistema de drenaje pluvial en las principales zonas urbanas intensifica las inundaciones repentinas por acumulación de lluvia.
En consecuencia, la conjunción de un elevado número de comunidades en áreas de inundación recurrente y la gran cantidad de hogares con estructuras vulnerables obliga a las autoridades a mantener una vigilancia constante y a reforzar los programas de reducción de riesgos durante la temporada ciclónica.