La República Dominicana redujo favorablemente la percepción de la corrupción, pasando de la posición 115 en 2014 al lugar 103 en 2015, según el Índice de Percepción de la Corrupción 2015.
Este flagelo se mantiene como un problema sistémico en Latinoamérica, con Venezuela como máximo exponente y con Uruguay y Chile como los países más transparente de la región, según el estudio.
En el análisis, basado en la percepción de expertos del sector privado sobre la corrupción en el público, destaca este año el caso de Brasil, el país que más descendió en el índice mundial (cinco puntos), tras salir a la luz el escándalo de Petrobras.
También bajó cuatro puntos Guatemala, con la caída del presidente Otto Pérez Molina, y Chile, ejemplo tradicional de limpieza en la región, perdió dos puntos en un año en el que el hijo de la presidenta, Michelle Bachelet, se vio envuelto en un caso de corrupción.
A pesar de ello, señaló a Efe el director de las Américas de TI, Alejandro Salas, 2015 debería ser considerado como un año “muy interesante”, ya que salieron a la luz grandes escándalos en distintos países y personas que parecían intocables apenas doce meses antes acabaron en la cárcel o ante la justicia.
Frente al estancamiento de los últimos años, subrayó, comienzan a verse movimientos y “novedades”, con millones de personas en las calles de Guatemala, Honduras o Brasil pidiendo que se ponga freno a la corrupción.
El desafío ahora, según TI, será abordar las causas sistémicas que permiten la corrupción, lo que en la mayoría de los casos exigirá “profundas reformas institucionales”.
En índice global de 2015 mantiene a Dinamarca como el país más transparente de los 168 analizados, mientras que Somalia y Corea del Norte siguen como los estados con los sectores públicos más corruptos.