Tragedia de COOPEGAS: Relatos de terror en Licey al Medio

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Las perdidas físicas son irreversibles ¿Y lo emocional que?

El pasado 3 de octubre, nueva vez una explosión causa daños irreversibles, la tristeza arropa el corazón de los dominicanos y el temor invade a los ciudadanos.

No es la primera vez que se dan accidentes como estos en el país. Las pérdidas físicas son irreversibles, 12 personas perdieron la vida a causa del incendio en la envasadora de GLP COOPEGAS, ocurrido en Licey al Medio, Santiago, pero ¿y lo emocional?

El temor continúa presente y cada vez más fuerte en la vida de aquellos que vieron a sus vecinos dejar la piel y sus extremidades en las calles, a causa de la terrible explosión. Narran con tristeza lo que sienten después del terrorífico estallido, que acompañado de llamas destruyó familias, quitó la paz a los munícipes de Licey al Medio y otra vez pone en duda los procesos de permisos a este tipo de empresas en el país.

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Escuchar la lamentable historia de una pareja residente en Estados Unidos, que viajó a República Dominicana para presentar a su bebé de un año y tres meses a sus abuelos, es triste y causa dolor. Tan solo una pared dividía la casa de la estación de gas al momento de la explosión, los abuelos, la madre de la niña y la pequeña se encontraban allí.

Un vigilante que muere en su trabajo. Francisco Trinidad no tuvo la oportunidad de salvarse al igual que sus compañeros, estuvo obligado a cumplir sus horas de trabajo, aun cuando el escape de gas era tan potente que ni siquiera se podía respirar.

También la familia Santos Padilla, conformada por una pareja, sus dos hijas, una de estas de 15 años y su nieto de tan solo 9 meses, el yerno y un amigo del yerno, fallecieron en el siniestro, del que aún hay varios heridos.

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Al parecer, todos sabían que la explosión estaba cerca, pues desde hace días el olor a gas era completamente intolerante, pero nada se compara con el día del accidente, esto se evidencia en el abandono de los colaboradores de la bomba COOPEGAS, menos el vigilante, quien fue el primero en perder la vida.

Situaciones como estas no pueden seguir sucediendo en el país, los vecinos piden a gritos la clausura definitiva del lugar: “No más muertos, no más COOPEGAS”. Piden a las autoridades correspondientes que se aplique el mayor peso de la ley sobre los propietarios, y exigen que se revisen los procesos y requisitos para que comercios tan peligrosos como las estaciones de combustible o envasadoras de Gas Licuado de Petróleo,  puedan operar.

Por: Patrick Vólquez Lanfranco

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