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Salud Pública niega viruela del mono caso en Azua

Santo Domingo, RD.- En un comunicado reciente, el ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, ha desmentido los rumores sobre un supuesto caso de viruela del mono en Azua, desmentidos tras la confusión generada por algunos medios de comunicación. Atallah aclaró que el caso reportado corresponde a una afección cutánea conocida como herpes zóster y no a la viruela del mono.

El ministro enfatizó que la desinformación y el manejo inadecuado de la noticia podrían generar alarmas innecesarias en la población. En sus declaraciones, Atallah hizo un llamado a los medios de comunicación y al público en general para que manejen la información con responsabilidad y verifiquen los datos antes de divulgarlos.

«Es fundamental ser más responsables al momento de informar sobre temas de salud pública. Hasta la fecha, no hemos registrado ningún caso de viruela del mono en el país,» señaló Atallah. El ministerio continúa con su vigilancia rigurosa para evitar la entrada de enfermedades contagiosas al territorio dominicano.

La aclaración se produce en un contexto en el que la vigilancia internacional sobre la viruela del mono ha aumentado debido a brotes en otros países. Sin embargo, hasta el momento, la República Dominicana no ha reportado casos de esta enfermedad.

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Herpes zóster, enfermedad confundida con la viruela del mono

El herpes zóster es generalmente un cuadro autolimitado que se resuelve espontáneamente en una o dos semanas. En algunos pacientes puede persistir una neuralgia postherpética de duración variable.

El paciente nota una sensación de picor o dolor en un territorio cutáneo (preferentemente el tronco) y 4 ó 5 días después presenta un enrojecimiento de la piel en esa zona sobre el que brotan unas vesículas que se disponen agrupadas.

Durante esta fase las lesiones son altamente contagiosas, pues el virus se encuentra dentro de las vesículas.

Al cabo de 7 a 10 días las lesiones se secan, formando unas costras pardo-amarillentas que se eliminan, dejando a veces una cicatriz residual. Los territorios que más frecuentemente se afectan son el tronco, el muslo o la región ocular. Esta última presenta una mayor gravedad al existir el riesgo de formación de úlceras corneales que conduzcan a la ceguera.

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