La tecnología llegó para facilitarnos la vida, pero cuando su uso se convierte en una fuente de agotamiento emocional y físico, puede convertirse en un enemigo silencioso. Así lo advirtió la psicóloga y coach laboral Ginger Bejarano. La especialista explicó que el fenómeno conocido como tecnoestrés afecta cada vez a más personas, desde niños hasta adultos en su entorno laboral.
Durante una entrevista en el programa Más que Noticias, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 8:00 p.m., Bejarano señaló que el tecnoestrés es la respuesta negativa que experimentamos cuando sentimos una sobrecarga por el uso de dispositivos electrónicos y por la rapidez con la que evoluciona la tecnología. “Lejos de facilitarnos, muchas veces la tecnología genera frustración, ansiedad y agotamiento”, explicó.
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El tecnoestrés impacta a todas las generaciones y altera la vida laboral y personal
La especialista destacó que este fenómeno no discrimina generaciones, aunque su impacto varía. Mientras que los llamados “nativos digitales” se adaptan rápidamente a nuevas aplicaciones. Los que pertenecen a generaciones mayores enfrentan mayor dificultad y presión en ambientes laborales que exigen constante actualización. “Un empleado que antes elaboraba un reporte a mano, ahora debe hacerlo en plataformas digitales con cálculos y presentaciones, lo que puede ser abrumador”, puntualizó.
Bejarano también llamó la atención sobre la sobreexposición a pantallas en niños, advirtiendo que estos estímulos artificiales pueden alterar su desarrollo y comportamiento. Sin embargo, recalcó que los adultos tampoco escapan de este impacto. Esto se debe a la constante llegada de correos, notificaciones y llamadas, produce una sobre estimulación que incrementa la irritabilidad y reduce la capacidad de concentración.
Como recomendación, la psicóloga sugirió establecer rutinas de bienestar digital: silenciar notificaciones al realizar tareas importantes, programar descansos de pantalla y priorizar el autocuidado físico y emocional. “El reto no es eliminar la tecnología, sino aprender a convivir con ella desde la conciencia y el equilibrio”, concluyó.