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República Dominicana: Líder en mortalidad por accidentes de tránsito

Santo Domingo, RD.- La tragedia ocurrida en Azua el pasado domingo, que conmocionó a toda la nación, ha puesto en evidencia los graves desafíos que enfrenta la República Dominicana en materia de seguridad vial. Con una de las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más altas del mundo, el país se encuentra en una situación alarmante que requiere atención urgente.

Con una tasa de 65 muertes por cada 100,000 habitantes, la República Dominicana ocupa el primer lugar en el ranking global de mortalidad por accidentes de tránsito, según datos de World Statistics. Esta cifra supera a países como Zimbabue, Venezuela y Sudán, subrayando una crisis de seguridad vial que ha persistido durante más de dos décadas. Desde el año 2000, la República Dominicana ha estado en la lista de los países con mayores índices de muertes en carretera. Esto según la Organización Panamericana de la Salud.

Las principales causas de esta alarmante situación incluyen la violación sistemática de la Ley 63-17, la falta de educación vial adecuada. Además del elevado consumo de alcohol entre los conductores. Los motociclistas y peatones son los grupos más vulnerables, representando aproximadamente el 85% de las muertes en accidentes de tránsito en 2018. Este dato pone de manifiesto la urgente necesidad de mejorar la seguridad en nuestras calles.

https://youtu.be/fB8OKShUja8?si=ForCwD9i5CwfwORu

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Aunque la Ley No. 63-17, que regula el tránsito terrestre, fue un avance importante, la falta de aplicación rigurosa y una escasa fiscalización han permitido que el caos persista en las vías del país. En respuesta a esta crisis, se han intensificado las campañas de concienciación y los operativos de seguridad. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre si estas medidas serán suficientes para revertir una tendencia que ha puesto a la República Dominicana en el centro de la atención mundial.

¿Qué se puede hacer para mejorar los accidentes de tránsitos?

Las autoridades y la sociedad civil deben trabajar conjuntamente para fortalecer la aplicación de las leyes de tránsito. Además de mejorar la educación vial y promover un comportamiento responsable entre los conductores. Es imperativo adoptar un enfoque integral que incluya la mejora de infraestructuras, el aumento de controles y la promoción de prácticas seguras de conducción.

La tragedia reciente en Azua sirve como un llamado a la acción para enfrentar de manera efectiva esta crisis de mortalidad en las carreteras. También para proteger la vida de todos los ciudadanos.

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