En Villa Corazón de Jesús, una localidad del distrito municipal El Barro, el nombre inspira esperanza. Sin embargo, la realidad está marcada por el abandono, la sequía y la desesperación. Sus moradores denuncian que, debido al mal manejo del servicio por parte del encargado local del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), llevan más de diez días sin recibir una gota de agua potable.
“Ni para lavarse los pies”, expresan vecinos con frustración, quienes afirman que las altas temperaturas y la falta del recurso les arrancan lágrimas. La comunidad ha tenido que recurrir incluso a trasladarse a otros lugares para poder bañarse.
Arturo Tejeda, líder comunitario, junto a varias residentes, sostiene que la raíz del problema tiene nombre y apellido. Ellos señalan directamente al empleado de Inapa. Le acusan de ser negligente y de no cumplir con sus funciones. Esto se debe a que está ocupado en otros trabajos.
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“La persona encargada de echar el agua hace caso omiso. Tiene tres empleos y no está cumpliendo con el deber que le corresponde”, denunció una de las afectadas. “Cuando uno le reclama, lo único que dice es: ‘yo estoy en mi gobierno, nadie me saca de ahí’”.
Los residentes de Villa Corazón de Jesús claman una pronta intervención de las autoridades. Quieren que el agua vuelva a sus hogares. No desean seguir viviendo en condiciones que califican como inhumanas.