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Pueblo Viejo clama auxilio: Navidad llega entre cloacas, charcos y abandono total

Los comunitarios esperan que las autoridades municipales y provinciales intervengan cuanto antes.

Comunitarios que aseguran que el municipio enfrenta una crisis de infraestructura sin respuestas de las autoridades locales.

Pueblo Viejo, Azua.– La Navidad volvió a sorprender a los moradores de Pueblo Viejo en medio del abandono, según denunciaron comunitarios que aseguran que el municipio enfrenta una crisis de infraestructura sin respuestas de las autoridades locales.

Calles con contenes destruidos, agua apozada por falta de badenes, cloacas que desembocan en canales de riego y un parque completamente deteriorado forman parte del panorama que, según los residentes, refleja años de descuido.

En el centro del municipio, el parque Enriquillo un espacio que debería ser símbolo de encuentro y tradición, luce en total deterioro. La estatua del cacique, orgullo histórico de Pueblo Viejo, incluso perdió la cabeza, sin que hasta el momento se conozca su paradero.

Para el dirigente comunitario Rafael Enrique García, la situación es alarmante: “El sistema cloacal descarga aguas contaminadas en un canal que riega cultivos. También abastece a animales y comunidades aguas abajo. Es un riesgo para todos”, advirtió.

Otro líder comunitario, Manego, reforzó la denuncia señalando que el sistema de desagüe continúa vertiendo aguas sucias directamente al canal agrícola, afectando la producción y la salud de decenas de familias.

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Lamentan la situación

Miguel Céspedes, también dirigente comunitario, lamentó que la comunidad llegue nuevamente a diciembre sin mejoras visibles. “Esta Navidad en Pueblo Viejo la declaramos muerta, porque otra Navidad más y no encuentra su vida. Seguimos en el abandono”, expresó.

Los comunitarios aseguran que el alcalde está al tanto de la situación, pero no ha ofrecido soluciones. De hecho, denuncian que el deterioro es evidente incluso frente al propio ayuntamiento, donde un, contén roto “está más feo que un mono”, según afirmaron los vecinos.

La falta de badenes ha provocado la formación de charcos pestilentes. También la acumulación de basura, sumado a olores desagradables que afectan a las familias que viven en la zona.

Martina Marrero, residente del municipio, señaló que vivir entre aguas negras y basura se ha vuelto cotidiano: “Los charcos duran semanas, huelen mal. Además, nadie viene a resolver”, sostuvo.

Los comunitarios esperan que las autoridades municipales y provinciales intervengan cuanto antes, especialmente en una temporada donde, aseguran, lo único que no llega a Pueblo Viejo es el espíritu navideño.

Por: Marcos Lorenzo.

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