Samaná, RD.- Un hombre denunció que autoridades de Medio Ambiente y Turismo le imponen trabas y buscan paralizar los trabajos que realiza en construcciones antiguas en Samaná.
Dijo que en una ocasión, le paralizaron la reparación de un edificio construido en 1970 por el gobierno de Joaquin Balaguer en la provincia de Samaná, pero ahora le enviaron otra notificación.
De igual forma, residentes del barrio Mahathan en el municipio de Santa Bárbara de Samaná, denunciaron que autoridades han tratado de impedir la reparación del edificio, que tiene más de 50 años de construcción.
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Una nota enviada a este medio, la señora Rosa Linda Simons, dice que su hijo criado en Santa Bárbara de Samaná, con amor por su ciudad y sin interés en invertir en Punta Cana, Las Terrenas o Tulum, México, decidió poner su dinero, su tiempo y su corazón en su propia tierra.
«No para lucrarse de manera egoísta, sino para devolverle a Samaná un poco de lo que esta comunidad le dio».
Destacan, que tomó una casa inhabitable en un barrio humilde y, siguiendo todos los pasos legales, quiso remodelarla para demostrar que es posible rescatar espacios y dignificar la vida en nuestros sectores.
Sin embargo, en lugar de recibir apoyo, ha encontrado trabas, amenazas y una vergonzosa cadena de abusos.
Inversión en Samaná
“Por la envidia de algunos vecinos, la mala fe de funcionarios corruptos y la indiferencia de quienes deberían protegernos, mi hijo ha enfrentado incluso la posibilidad de ir a la cárcel junto a su hijo de 8 años”, agrega la dama en el escrito.
¿Es este el mensaje que queremos dar a quienes invierten en nuestra gente? ¿Qué a qué no triunfa el que trabaja honradamente, sino el que sabe corromper y manipular?
Esto no es progreso, es retroceso. Y mientras los buenos se van o callan, los corruptos se envalentonan.
Samaná no puede seguir siendo rehén de la envidia, de la corrupción y de la mediocridad. Exijo a las autoridades transparencia y justicia, y pido al pueblo que no se quede de brazos cruzados. Recuperemos la Samaná que cuidaba a sus hijos, no que los pisotea.
Por Federico Rutan