Santo Domingo. La posibilidad de que desaparezca el pago con tarjeta en las estaciones de combustibles afiliadas a la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) ha generado preocupación entre consumidores y empresas, debido al impacto que tendría sobre uno de los métodos de pago más utilizados en el país.
La advertencia surge en medio del reclamo del gremio para que se modifique el esquema de comisiones aplicado por las empresas procesadoras de pagos electrónicos. Según explicó el presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez, las estaciones reciben un margen bruto cercano a RD$25 por cada galón vendido, pero alrededor de RD$7 se destinan al costo de las transacciones con tarjetas.
Ante esta situación, los detallistas solicitan que el cobro por operación sea una tarifa fija de 30 centavos. También recuerdan que en 2013 ya adoptaron una medida similar durante un conflicto con las empresas del sector.
¿Qué alternativas tendrían los conductores?
Si las estaciones retiran los terminales de pago electrónico, conocidos como verifone, los clientes tendrían que utilizar los medios de pago que cada establecimiento decida aceptar.
Entre las principales alternativas figuran el efectivo y las transferencias bancarias inmediatas. También las billeteras digitales y los pagos mediante códigos QR, siempre que las estaciones cuenten con la infraestructura tecnológica necesaria para procesarlos.
No obstante, el uso de transferencias podría ralentizar el servicio, ya que cada operación requeriría la confirmación del depósito antes de entregar el combustible, especialmente en horarios de alta demanda.
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El pago con tarjeta no es obligatorio
La legislación dominicana no obliga a los comercios privados a aceptar tarjetas de crédito o débito como medio de pago. Su utilización depende de los acuerdos comerciales entre los establecimientos y las entidades financieras.
Sin embargo, la Ley 358-05 sobre protección al consumidor establece que los comercios deben informar de manera clara y anticipada cuáles son los medios de pago disponibles, para evitar inconvenientes o confusiones entre los clientes.
Empresas y consumidores serían los más afectados
Una eventual eliminación del pago con tarjeta impactaría principalmente a los conductores que utilizan este mecanismo para controlar sus gastos. También recibir reembolsos o acumular beneficios ofrecidos por las entidades bancarias.
Las empresas con flotillas de vehículos también podrían enfrentar mayores cargas administrativas si deben sustituir las tarjetas corporativas por efectivo o transferencias bancarias, lo que implicaría nuevos procesos de control y conciliación de pagos.
Además, un mayor manejo de dinero en efectivo podría incrementar los riesgos de seguridad en las estaciones de combustibles. Además de reducir la rapidez en la atención durante las horas de mayor flujo vehicular.
Por el momento, Anadegas no ha ejecutado la medida y continúa solicitando a las entidades financieras y a las autoridades una revisión del sistema de comisiones aplicado al procesamiento de pagos electrónicos.