La psiquiatra legal y forense Katty Gómez advirtió que la República Dominicana atraviesa una profunda crisis de salud mental que, según explicó, pudo haberse prevenido con políticas públicas sólidas y estrategias efectivas de educación y prevención.
La especialista recordó que ya en el año 2020 había anticipado que la próxima gran pandemia sería precisamente la de salud mental. A su juicio, hoy el país enfrenta el resultado de no haber intervenido oportunamente en problemas como la depresión, la ansiedad y el abuso de sustancias.
Asimismo, señaló que se ha producido una peligrosa distorsión social en la que se patologizan conductas normales y se normalizan comportamientos patológicos, mientras las personas se refugian detrás de pantallas y redes sociales, acumulando estrés y deterioro emocional.
Estas declaraciones fueron ofrecidas durante una entrevista en el programa 55 Minutos con Julissa Céspedes, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 10:00 de la noche.
Manejo mediático de suicidios y efecto “boomerang”
Gómez expresó preocupación por la forma en que los medios de comunicación abordan los suicidios públicos. Explicó que existe un protocolo internacional recomendado por la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento responsable de estas informaciones, a fin de evitar el llamado efecto contagio.
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Según detalló, cuando se repiten imágenes o se describen métodos, se puede generar un fenómeno de imitación en personas vulnerables. “El que se quita la vida no quiere morir, quiere matar su dolor”, afirmó, enfatizando que detrás del suicidio existe una respuesta desesperada ante un sufrimiento que se percibe como insoportable.
Cifras alarmantes en hospitales
La especialista reveló que en un solo hospital se pueden recibir entre 15 y 20 personas diarias con ideación suicida o pensamientos de muerte, lo que evidencia la magnitud del problema. Indicó que los datos más confiables sobre estos casos provienen del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, por tratarse de muertes violentas que requieren levantamientos oficiales.
A su entender, el país no solo enfrenta un aumento en los diagnósticos de depresión y trastornos de ansiedad, sino también una pérdida de resiliencia social, de capacidad de adaptación y de resolución de conflictos.
Resistencia familiar al ingreso psiquiátrico
Gómez denunció que muchas familias se resisten a dejar ingresados a pacientes que requieren hospitalización, incluso cuando existe riesgo inminente. Explicó que con frecuencia prefieren manejar la situación en casa o recurrir únicamente a apoyo espiritual, lo que puede agravar el cuadro clínico.
La especialista insistió en que la fe no es incompatible con la medicina. Sin embargo, subrayó que los trastornos mentales tienen componentes biológicos y químicos que requieren intervención profesional.
Redes sociales, dopamina y pérdida de empatía
Otro de los puntos abordados fue el impacto de las redes sociales en el cerebro. La psiquiatra explicó que el consumo constante de contenido rápido genera descargas continuas de dopamina, activando el sistema de recompensa cerebral y reduciendo la capacidad de reflexión profunda.
Señaló que plataformas como TikTok han sido objeto de estudios por su diseño altamente estimulante, que promueve la gratificación inmediata y dificulta la concentración sostenida.
Además, advirtió sobre la pérdida de empatía social, vinculada a la disminución del contacto físico y la interacción directa. Señaló que estos elementos son fundamentales para la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del apego.
San Valentín, expectativas y autocuidado
En el contexto de la cercanía de San Valentín, Gómez explicó que estas fechas pueden generar altas expectativas emocionales. Sin embargo, enfatizó que el autocuidado debe ser prioritario y no depender de la validación externa.
“La depresión es multifactorial, pero siempre será más fácil adoptar el papel de víctima que asumir responsabilidad por nuestro bienestar”, expresó, invitando a las personas a invertir en hábitos saludables, alimentación balanceada y ejercicio físico como pilares de la salud mental.
Duelo suspendido y personas desaparecidas
Finalmente, abordó el impacto psicológico en familias con miembros desaparecidos. Describió el “duelo suspendido” como una ambivalencia constante entre la esperanza y el dolor, lo que puede desencadenar ansiedad severa, paranoia y depresión.
Ante este panorama, hizo un llamado firme a buscar ayuda profesional para manejar el proceso de manera realista y funcional. Recomendó no abandonar la esperanza, pero aprendiendo a convivir con la incertidumbre.
La psiquiatra concluyó reiterando que el país necesita una política integral y sostenida en salud mental. También enfatizó la importancia de generar mayor conciencia social sobre el cuidado emocional diario.