La salida de prisión de Mario José Redondo Llenas, tras cumplir 30 años de condena por el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, reactiva el debate en República Dominicana sobre justicia, memoria y reinserción social. El caso, uno de los más impactantes en la historia judicial del país, sigue provocando una fuerte reacción social, especialmente luego de sus declaraciones públicas en su primer día en libertad.
Durante una entrevista en el programa 55 Minutos con Julissa Céspedes, que se transmite de lunes a viernes por CDN, canal 37, a las 10:00 de la noche, la psiquiatra Katty Gómez analizó las implicaciones psicológicas del caso, tanto para el exconvicto como para la sociedad.
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Trastorno puede persistir y agravarse con el tiempo
La especialista explicó que el comportamiento de Redondo Llenas no resulta sorprendente desde el punto de vista clínico. Indicó que previamente lo diagnosticaron con trastorno antisocial de la personalidad. Señaló que este trastorno se caracteriza por una aparente frialdad emocional. Explicó que el individuo puede expresarse sin mostrar empatía o dolor. Esto ocurre incluso ante hechos de gran impacto.
Gómez advirtió que, aunque el condenado cumplió su sentencia judicial, ahora enfrenta una “condena social y moral” mucho más compleja. En ese sentido, señaló que la sociedad tiene derecho a no olvidar lo ocurrido, pero también debe procurar avanzar sin permanecer en un estado constante de angustia.
Asimismo, subrayó que el cumplimiento de una pena no garantiza una rehabilitación emocional o psicológica. “Ese es uno de los grandes retos en estos casos”, afirmó, al destacar que los procesos terapéuticos no siempre forman parte integral del sistema penitenciario.
Respecto a su posible reinserción, consideró recomendable que Redondo Llenas se establezca en un entorno distinto, donde no esté expuesto permanentemente al rechazo social. Sin embargo, reconoció que la reacción colectiva es comprensible debido a la gravedad del crimen y su impacto en la memoria nacional.
La psiquiatra explicó que este tipo de trastorno no desaparece con el tiempo y puede incluso intensificarse con la edad. Lo que representa un desafío tanto para el individuo como para la sociedad.