En horas del día lunes, el Senado de la República aprobó la Ley de Alquileres, Bienes Inmuebles y Desahucios, tras seis días de debates. Esta nueva ley, conocida también como Ley de Alquileres, busca dar mayor equilibrio a las relaciones entre inquilinos y propietarios. Regula los contratos de arrendamiento, protege a los arrendatarios, y promueve la transparencia en el mercado inmobiliario.
Uno de los aspectos destacados por expertos de la Ley de Alquileres es la eliminación del pago conocido como “tres más uno”. Este incluye una comisión que hasta ahora representaba un gasto perdido para el inquilino. Con la nueva ley, se busca aliviar la carga económica al momento de alquilar una vivienda.
“Un punto positivo que veo es el límite de las cuotas para iniciar en la Ley de Alquileres. Esto representa un alivio para los inquilinos”, explicó el abogado especializado en derecho inmobiliario, Javier Branco.
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Sin embargo, la ley también presenta desafíos importantes. Uno de ellos es la obligatoriedad de una orden judicial para proceder con un desalojo. Aunque este aspecto busca brindar mayores garantías legales a los inquilinos, también podría generar retrasos en los procesos.
“La mora judicial en los juzgados de paz puede afectar la viabilidad de los desalojos. Ahora será obligatorio tener una orden judicial, lo que antes no era un requisito. Esto podría complicar el acceso del propietario a su inmueble”, advirtió Branco.
El especialista expresó su preocupación de que estos nuevos requisitos de la Ley de Alquileres puedan entorpecer el derecho constitucional a la propiedad. Por lo tanto, considera que la normativa aún debe ser objeto de estudio y ajustes.
Por, Amabar Nina