El asesinato del chofer recolector de basura Deivy Carlos Abreu Quezada encendió una alerta mayor en el país, y el ex presidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara, advirtió que el hecho no está aislado de la realidad, sino que revela una crisis más profunda que combina violencia social y debilidad institucional.
El jurista calificó el crimen como un reflejo alarmante de la degradación del respeto a la vida, al tiempo que exigió una respuesta firme del sistema de justicia. Entiende que puede haber titubeos, cuando la violencia se impone en las calles, y la justicia está obligada a responder con contundencia.
Le puede interesar:
- Policía investiga hipótesis que relaciona muerte de chofer en Santiago a conflicto vinculado a presunta deuda económica
- Transportistas denuncian agresión de mototaxis de la misma parada vinculada a persecución de chofer muerto en Santiago
- Aplazan coerción contra acusados de asesinar chofer en Santiago
«Eso es abominable, horrible, inhumano, barbárico, es una barbarie y la sociedad dominicana no puede seguir permitiendo ese tipo de hechos, acontecimientos, hay que sancionarlos drásticamente para disuadir a los demás. Siempre habrá delincuencia, pero no a los niveles que se están presentando. Y yo diría que hay un afán criminal que se ve, que no es propio del pueblo dominicano. El pueblo dominicano es un pueblo amable, generoso, bueno, solidario. Pero hay sus antisociales que, lamentablemente, actúan de esa manera. Pero hay que enseñarles la severidad. No puede ser que la severidad de la justicia sea con los más infelices. Hay que pararlo, hay que frenarlo. La ley debe ser aplicada para todos. No es posible que, si una gente comete cuatro o cinco delitos, ande por ahí por la calle. Pero ¿a dónde vamos? Con el bendito código procesal penal», declaró Guevara.
Guevara sostuvo que la reiteración de hechos violentos evidencia fallas estructurales en la aplicación de la ley. A su juicio, esto envía un mensaje de impunidad. Más allá del caso puntual, el exmagistrado planteó que el país enfrenta un problema cultural que trasciende lo legal. Indicó que la solución no se limita a controles o requisitos formales. También requiere una transformación en la conducta ciudadana, sustentada en educación, civismo y respeto mutuo.