Moca. – Un hecho de maltrato infantil ha causado profunda indignación en la comunidad de Maco Tibio, Moca, luego de que un hombre identificado como Mario Ureña golpeara de manera brutal a su hijo de apenas tres años de edad, dejándole visibles marcas en sus piernas y otras partes del cuerpo.
Según relataron los familiares, el menor se encontraba jugando en su vivienda cuando fue agredido por su progenitor sin motivo aparente. Según informaron, la madre del niño, quien está embarazada y tiene varios días hospitalizada, había dejado al pequeño al cuidado del padre, confiando en que estaría seguro.
Sin embargo, al regresar a su hogar, se encontró con una escena dolorosa: el niño con golpes y hematomas, visiblemente asustado y adolorido.
“Yo estaba ingresada en el hospital por mi embarazo… y cuando volví a mi casa encontré a mi hijo con las piernas marcadas por las agresiones de su padre. No puedo describir el dolor y la impotencia que siento”, expresó la madre entre lágrimas.
Los abuelos del menor también mostraron su indignación y exigieron que las autoridades actúen con rapidez.

“Ese hombre no puede quedar libre, tiene que pagar por lo que le hizo a ese angelito”, dijo la abuela con voz entrecortada.
Familia pide todo el peso de la ley para acusado de golpear a su hijo
La familia ha pedido la inmediata detención de Mario Ureña y que se le aplique todo el peso de la ley por maltrato infantil. Los mismos se querellaron en la dirección de la policía en Moca y esperan que las autoridades actúen. Asimismo, organizaciones comunitarias y vecinos se sumaron al reclamo, pidiendo que el caso no quede impune.
Hasta el momento, las autoridades policiales y del Ministerio Público no han iniciado las investigaciones para proceder con las acciones legales correspondientes. Se espera que en las próximas horas se emitan órdenes de arresto contra el agresor.
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Mientras tanto, el menor está con sus familiares y se espera que se le remita a donde un especialista para que reciba atención médica y psicológica para tratar las lesiones físicas y emocionales provocadas por la agresión.
Por José Adriano Rodríguez