Santo Domingo, RD.- La devoción Mariana recae en la figura sagrada de la madre de Dios, que en República Dominicana toma la forma de la virgen de La Altagracia. De allí su nombre por reconocerse por tener la más alta gracia que pueda tener una mujer.
En la República Dominicana se le conoce como la virgen de La Altagracia, venerada en las diferentes regiones del país con altares e innúmeras promesas en honor a su alta gracia. Se le conoce, además como la milagrosa y protectora del pueblo.
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La imagen de la virgen representa la sagrada Trinidad y la familia. Debido a que, está acompañada por las figuras del Niño Jesús, y de San José, cuyo retrato simboliza una natividad, belén o pesebre.
Cimentación de la república y milagros de la virgen
La devoción Mariana o Altagraciana, en los dominicanos asume mayor remembranza porque se le considera que impregna su sello de gracia en la propia cimentación de la Patria.
Se dice que Juan Pablo Duarte, Padre y fundador de la dominicanidad, era un fiel devoto de la virgen. Al punto que la icónica frase “Dios, Patria y Libertad” según historiadores viene de los colores fundadores de la dominicanidad, que revisten a la más alta gracia y la protección del pueblo en su figura.
Pese a que se venera todos los días, tiene su día especial, el 21 de enero de cada año. Día estipulado en conmemorarse a la batalla de La Limonade, cuya contienda ofrendaron a la Virgen, para que les otorgara el triunfo y la liberación del yugo haitiano.
Fue entonces en el siglo XVII, que por vez primera se utilizó el gentilicio dominicano, aun antes de constituirse la nación y la república.
En aquella primera cofradía los amantes de la virgen de Altagracia le rindieron tributo desde entonces.
Desde entonces, son miles los dominicanos que acuden cada año a Higüey a agrader a la virgen por sus constantes milagros. Otros para poder sobre el manto de la virgen, sus planes, negocios y acciones.
¿Por qué es este del país?
Por considerarse la región ganadera por excelencia, le ofrece, cada año, su ganado, en ofrenda a la iglesia o Basilica de La Altagracia. Presentan en ganado para su bendición, para poder continuar desarrollando la actividad económica tradicional.
Esta ofrenda ritual se celebra en un proceso continuado y marcado por acciones rituales, en un período de tiempo bien delimitado, que va desde el mes de agosto hasta el mes de enero.
Las celebraciones populares implican un sistema social de engranaje que implica en muchos pueblos fiestas patronales con la escogencia de reyes y reinas, padrinos de la celebración, custodios de la imagen, músicos y cantantes.