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Jesús Castro Marte llama a ser “ungidos y enviados” para sanar y liberar

Durante su homilía, el obispo recordó que el Jueves Santo conmemora la institución del sacerdocio ministerial y la Eucaristía.

El obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia, Jesús Castro Marte.

La Misa Crismal en Higüey 2026 estuvo marcada por un fuerte llamado a la evangelización, la compasión y la defensa de la dignidad humana. El obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia, Jesús Castro Marte, exhortó a sacerdotes y fieles a renovar su compromiso pastoral durante la celebración del Jueves Santo.

La eucaristía tuvo lugar este 2 de abril de 2026, en el marco del Triduo Pascual, y reunió a autoridades civiles y militares, sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas y laicos de la diócesis.

Un día para renovar el sacerdocio y la misión

Durante su homilía, el obispo recordó que el Jueves Santo conmemora la institución del sacerdocio ministerial y la Eucaristía. En ese contexto, agradeció el servicio generoso de los sacerdotes de la diócesis y destacó su testimonio de desprendimiento material y cercanía con el pueblo.

Castro Marte reconoció que muchos enfrentan precariedades y desafíos en sus comunidades. Sin embargo, subrayó que esa realidad fortalece su misión de estar encarnados en la vida concreta de la gente.

“El sacerdocio ministerial nos hace ser manos que consuelan, labios que anuncian justicia y brazos que levantan al que sufre”, expresó.

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Bautismo y sinodalidad: eje pastoral 2026

El prelado explicó que el año pastoral 2026 está centrado en el bautismo y la corresponsabilidad de los fieles. Según indicó, el Plan Diocesano busca fortalecer la conciencia del sacerdocio común de todos los bautizados, en comunión con el sacerdocio ministerial.

En ese sentido, destacó la importancia de la sinodalidad como camino para vivir una Iglesia más participativa y comprometida con la realidad social.

“El sentido de la unción que celebramos hoy es, ante todo, bautismal. Somos un pueblo sacerdotal llamado a santificar el mundo con nuestra vida”, afirmó.

Ministerio de restauración y compasión

En su mensaje, el obispo hizo énfasis en que el ministerio sacerdotal debe ser una obra de restauración, sanación y compasión. Señaló que los primeros destinatarios de la acción pastoral son los pobres, enfermos y excluidos.

También mencionó a los migrantes vulnerables, envejecientes, campesinos, niños y familias afectadas por diversas crisis sociales.

“El sacerdote no puede avergonzarse de su pueblo ni aislarse de su dolor. Su entrega en medio del sufrimiento es un bálsamo que sana a todos”, sostuvo.

Construir comunidad desde el kerigma

Otro punto central de la homilía fue la necesidad de fortalecer la predicación del kerigma. Castro Marte advirtió que no se debe dar por supuesta la fe de las personas.

Explicó que la integración auténtica en la Iglesia nace del anuncio explícito del Evangelio, que genera nuevas comunidades vivas y comprometidas.

“La adhesión de nuevos cristianos debe ser prioridad de nuestro ejercicio ministerial”, puntualizó.

Llamado a la evangelización y a la paz

Finalmente, el obispo invitó a vivir el Triduo Pascual como una experiencia de renovación espiritual. Recordó que el Espíritu Santo, recibido en el bautismo y la confirmación, es la fuerza que impulsa la misión evangelizadora.

Exhortó a sacerdotes y fieles a reavivar su compromiso con la evangelización, la promoción humana, la defensa de la vida y el cuidado de la casa común.

La celebración concluyó con una invocación a la protección de la Virgen de La Altagracia y un llamado a ser promotores de paz y concordia en la sociedad dominicana.

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