RD necesita un Código Penal que no ignore los derechos de las mujeres, dicen feministas
Santo Domingo, RD.- Las abogadas y feministas María Quezada Ortiz y Radhive Pérez abordaron la urgente necesidad de reformar el Código Penal del país, que data de 1844. La discusión se centró en la penalización del aborto en todas las circunstancias, un tema que ha generado intensos debates en el Congreso y en la sociedad dominicana.
Durante una entrevista para el programa radial Enterados, tanto Quezada como Pérez coincidieron en que el actual Código Penal es obsoleto y no responde a las realidades del siglo XXI. «Tenemos un Código Penal que viene de tiempos ancestrales, donde la realidad era totalmente diferente. Hoy, las mujeres siguen siendo víctimas de violencia sexual, física, psicológica y económica, y este código no las protege», afirmó Quezada.
Uno de los puntos más críticos es la penalización del aborto en todas sus causales, incluso en casos de violación, incesto o cuando la vida de la madre está en peligro.
Según las juristas, esta medida revictimiza a las mujeres y niñas, especialmente a las adolescentes embarazadas, muchas de ellas producto de violaciones.
«Las estadísticas muestran un elevadísimo índice de adolescentes embarazadas, muchas de ellas violadas por familiares o conocidos. ¿Cómo podemos obligar a una niña de 9 años a parir?», cuestionó.
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«El golpe de mercadeo más efectivo de los antiderechos»
La abogada Radhive Pérez también expresó su postura crítica ante el discurso de los sectores proporcionados en el debate del Código Penal, señalando que han logrado imponer una narrativa errónea sobre la defensa de los derechos de las mujeres y niñas en la República Dominicana.
«Eso de ser provida, yo siempre lo digo, es el golpe de mercadeo más efectivo que han hecho los antiderechos, porque ellos no son provida. Provida somos nosotras. Provida de las niñas, provida de las mujeres que son violadas, y ahí están las estadísticas. La cantidad de niñas violadas que mueren porque sus cuerpos no están preparados para eso. Y no son niñas que tuvieron relaciones con otro niño. No, son niñas violadas», afirmó Pérez.
Asimismo, cuestionó la falta de protección del Estado ante estos casos, denunciando que muchas víctimas son revictimizadas por quienes deben garantizar su seguridad. «Es imposible estar en un país donde las personas que están llamando a protegernos son las que nos revictimizan y permiten que esas muertes sucedan», agregó.
Sobre el papel de algunas legisladoras en este debate, Pérez atribuyó su postura a lo que denominó «misoginia interiorizada». «Las veo siempre con ojos de compasión, porque entiendo que el mismo sistema las ha involucrado en no ver que ellas han sido privilegiadas y no entender que las demás no lo son», concluyó.
Las activistas también criticaron a los legisladores que se oponen a la despenalización del aborto en estas causales, calificándolos de «antiderechos». «Es asqueante ver a senadores y diputadas jóvenes, que se dicen progresistas, apoyar medidas que violan los derechos humanos de las mujeres. Esto es misoginia interiorizada», expresó Radhive Pérez.
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Código Penal con las tres causales
Exigen que el nuevo Código Penal incluya tres causales para la despenalización del aborto: cuando la vida de la madre está en riesgo, cuando el embarazo es producto de violación o incesto, y cuando el feto tiene condiciones incompatibles con la vida. Además, piden que se priorice la protección de las mujeres y niñas, y se penalice a los violadores e incestuosos.
Quezada Ortiz recordó que en 2014, el entonces presidente Danilo Medina vetó un proyecto de Código Penal que no incluía estas causales. Ahora, con el presidente Luis Abinader en el poder, las esperanzas están puestas en que se observe nuevamente el proyecto si no se incluyen las demandas del movimiento feminista.
En la entrevista también se destacó que la resistencia a estas reformas es un fenómeno global, impulsado por líderes antiderechos como Donald Trump y Víctor Orban. «Estamos retrocediendo aceleradamente en materia de derechos humanos. La desinformación y el miedo al cambio son herramientas que usan estos grupos para mantener el statu quo», señaló Pérez.