Santo Domingo, RD. – A un mes de la implementación del protocolo de verificación migratoria en hospitales públicos, se ha registrado una baja significativa en la asistencia de mujeres extranjeras embarazadas en las maternidades del Gran Santo Domingo. La medida, implementada como parte del control migratorio, ha provocado reacciones encontradas entre los ciudadanos dominicanos.
“No he visto haitianas por aquí, gracias a Dios que la sacaron”, expresó una mujer, aludiendo a la reducción en el ingreso de extranjeras tras los nuevos controles.
Aunque algunas consideran positiva la medida, otras ciudadanas denuncian dificultades para acceder al centro médico, asegurando que ahora enfrentan restricciones excesivas, como la exigencia de documentos, prohibición de bolsos y celulares, y limitaciones para recibir visitas.
“Ahora han cambiado el protocolo. Uno no puede entrar con bulto ni celular, y me piden todo tipo de documento”, declaró una paciente.
En la Maternidad San Lorenzo de Los Mina, un ciudadano denunció la falta de información sobre el estado de salud de su esposa y del bebé que esperaba.
“Hablé con ella ayer y hoy no sé nada. No me dejan entrar ni me dicen nada”, dijo el hombre, visiblemente angustiado.
Denuncias por supuesta confusión con extranjeras
Además de los reclamos por accesibilidad, algunas mujeres también denunciaron sentirse discriminadas por su color de piel, alegando que ahora se les confunde o se les trata con sospecha por su apariencia física.
“Ahora confunden a uno por el color, y eso me molesta”, comentó una mujer a las afueras del centro hospitalario.
Un mes del protocolo migratorio en hospitales
Este miércoles se cumple un mes desde que el Gobierno dominicano puso en marcha el protocolo de verificación migratoria en hospitales de la red pública, como parte de sus políticas para controlar la migración irregular, especialmente la proveniente de Haití.
Aunque la medida ha reducido la presencia de extranjeras en maternidades, también ha generado un debate sobre sus efectos colaterales en el acceso y trato a la población local, especialmente a mujeres dominicanas en situación vulnerable.