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Asfixiados, apuñalados y acribillados: recientes crímenes atroces en RD

Santo Domingo, República Dominicana.- Desde un chofer que murió apuñalado por una turba de motoristas, hasta niños asfixiados por sus progenitores y mujeres acribilladas a mano de sus exparejas, la violencia continúa ganando terreno en República Dominicana, tomando forma en crímenes atroces que no distinguen género ni edad.

La periodista Keren Lucas hace un recuento de los casos más recientes en que inocentes han perdido la vida, causando consternación nacional.

Asfixiados, apuñalados, acribillados, así han muerto las víctimas de los recientes crímenes atroces que sacuden República Dominicana.

Cuatro niños fallecieron de forma violenta. Tres en San Cristóbal.

Entre ellos: Milianny Linarez, a cuyos 6 años de vida su propia madre, Yoleidy, habría puesto fin, según el Ministerio Público, mediante asfixia por obstrucción de orificios respiratorios, en el sector Sabana Toro.

Además, Raudiel Martínez, de 10 años de edad. Su cadáver fue encontrado el ocho de mayo, en una zona boscosa de Hato Damas. El agresor: un adolescente de 14, que, según su madre, confesó haberle lanzado una piedra en la cabeza.

La bebé Lauren Bonilla, quien murió a sus ocho meses de vida. Según Inacif, su cuerpo presentaba huella de mordedura en la mandíbula y el cuello, además de fractura craneal, hemorragia, contusión y edema cerebral y pulmonar.   El Ministerio Público señala a Joel Carmona Pinales, de 25 años de edad, de su homicidio, en el sector Jeringa de la provincia sureña.

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Otras crueles muertes

Mientras que, en Los Girasoles, del Distrito Nacional, a Rossi Alfredo Mota lo arrestaron y enviaron a prisión preventiva, imputado de asfixiar por sofocación a su hija de tan solo un año de edad, Ruth Angélica, para luego colocarla en un bulto y lanzarla a una cañada.

En Santiago, David Carlos Abreu, chofer de un camión recolector de basura, huyó de la persecución de una turba de motoristas enfurecidos. Abreu clamó por auxilio en un destacamento e incluso en el Palacio de Justicia, pero murió desangrado a causa de varias puñaladas.

En Alma Rosa, Santo Domingo Este, Esmeralda Moronta, asegurando tener por su vida, denunció a su expareja Omar Tejeda ante la Unidad de Atención a Violencia de Género.

Su esperanza no duró mucho. Testigos narran que Tejeda la interceptó al salir de la fiscalía. Tras la salida, la persiguió hasta un colmado donde ella buscaba refugio, le disparó hasta matarla y luego se suicidó.

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