Residentes del sector 27 de Febrero afirman estar viviendo en un estado de angustia y desesperación debido a múltiples carencias que afectan su día a día, entre ellas la escasez de agua potable, la delincuencia y los prolongados apagones que se registran en horas de la madrugada.
Los comunitarios aseguran que las interrupciones eléctricas no les permiten descansar, lo que empeora su situación tras jornadas llenas de dificultades. “Aquí no se duerme, estos son unos apagones del mismo diablo que tienen a uno harto hasta la coronilla. Ya uno anda como un zombi en la calle”, expresó un residente visiblemente indignado.
A la falta de electricidad se suma la deficiencia en el suministro de agua potable. “Cuando la mandan se va la luz, es un problema constante”, dijo otro morador.
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Los afectados también denunciaron ser víctimas frecuentes de la delincuencia en la zona, donde antisociales los atacan a cualquier hora del día para despojarlos de sus pertenencias. “Mire cómo me dejaron el ojo, tuve que ir al oftalmólogo después de un golpe que me dieron para quitarme el celular”, narró un ciudadano.
Los comerciantes tampoco escapan a la situación. Muchos se quejan de las pérdidas económicas que sufren por la falta de refrigeración, lo que ocasiona daños en productos perecederos.
Los residentes esperan que con la entrada en operación de la segunda unidad de Punta Catalina el servicio eléctrico mejore y disminuyan los apagones que los mantienen en vilo.