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Apagones a la carga: El dilema energético de la República Dominicana

La República Dominicana enfrenta nuevamente una crisis energética que revive el fantasma de los apagones. A pesar de las millonarias inversiones realizadas en infraestructura, el suministro eléctrico sigue siendo un dolor de cabeza para millones de ciudadanos y negocios. La ineficiencia y la complejidad del sistema eléctrico agravan una situación que parece no tener fin.

La importancia de la electricidad y la realidad dominicana

La energía eléctrica es fundamental para la vida moderna. Desde la operación de negocios pequeños como la cafetería de Rosa en Los Mina, Santo Domingo Este, hasta las actividades cotidianas de millones de personas. Sin embargo, el acceso a un servicio eléctrico de calidad sigue siendo una asignatura pendiente en el país.

Según datos del Banco Mundial y la ONU, alrededor de 675 millones de personas en el mundo no tienen acceso a electricidad. En el caso dominicano, 66,000 hogares carecen de este servicio, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas. Aunque esta cifra representa una porción pequeña frente a los más de 3 millones de hogares del país, la mayoría enfrenta constantes deficiencias en el suministro.

La estructura del sistema eléctrico nacional

Actualmente, el parque de generación dominicano cuenta con diversas plantas distribuidas en todo el territorio. Cerca del 80% de las generadoras funcionan con derivados del petróleo, gas natural o hidroeléctrica, mientras que un poco más del 20% utiliza fuentes renovables. Un boletín del Ministerio de Energía y Minas detalla que, a noviembre de 2024, la capacidad instalada del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) se distribuye así:

  • 32% Gas Natural
  • 18% Carbón
  • 15% Fuel Oil No. 6
  • 14% Solar
  • 11% Hidroeléctrica
  • 7% Eólica
  • 2% Fuel Oil No. 2
  • 1% Biomasa

Roberto Herrera, representante de la Asociación de Industrias Eléctricas (ADIE), señala que el sector privado ha respondido a las necesidades del sistema mediante proyectos como la ampliación de la planta SIBA Energy y la nueva planta de Energas 4, que suman más de 530 megavatios al sistema.

La distribución del servicio y el papel del gobierno ante los apagones

El 77% de la energía generada se distribuye a través de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDES), administradas por el Estado, mientras que el 21% corresponde a empresas privadas. EDESur suministra el 28%, EDEEste el 27% y EDENorte el 22%. Según Celso Marranzini, presidente del Consejo Unificado de las EDES, el gobierno trabaja para ofrecer soluciones definitivas a las deficiencias del sistema.

“El país debe entender que solucionar el problema eléctrico es como enfrentar una enfermedad que requiere esfuerzo para recuperar la salud. Las tres distribuidoras están bajo presión constante para resolver cada día”, afirmó Marranzini.

El Pacto Eléctrico y los retos pendientes para disipar los apagones

En febrero de 2021, tras años de discusiones, el gobierno, empresarios y la sociedad civil firmaron el Pacto Eléctrico. Este acuerdo busca modernizar el sector y reducir pérdidas por debajo del 15%. Entre sus principales objetivos están:

  • Fomentar la inversión privada
  • Promover el uso de energías renovables
  • Mejorar el alumbrado público
  • Ajustar el subsidio y la tarifa
  • Educar a los usuarios sobre el servicio eléctrico

Sin embargo, casi cinco años después, los avances son limitados. El desmonte del subsidio a la tarifa eléctrica en 2022 provocó un aumento gradual del costo de la energía, generando malestar social debido a la falta de mejoras en el servicio.

La respuesta de los usuarios y el panorama futuro

La crisis energética genera frustración en la población. Robelin Acosta, chofer público, afirma que los apagones pueden durar hasta cuatro horas. Por su parte, Rosa, dueña de la cafetería, observa cómo la falta de energía pone en riesgo su mercancía.

Mientras las autoridades implementan programas para reducir pérdidas y garantizar el suministro, los dominicanos esperan una solución definitiva a un problema que ha persistido durante décadas.