Puerto Plata.- A 37 días de la desaparición de la niña Brianna Genao, la comunidad de Barrero, en el municipio de Altamira, permanece sumida en un ambiente de desolación, silencio y profunda incertidumbre, mientras los familiares de la menor claman por respuestas que aún no llegan.
El panorama en la comunidad de Barrero es marcado por la escasa presencia de las autoridades, limitándose la vigilancia a agentes de la Policía Nacional. Los mismos custodian varias viviendas vinculadas a personas señaladas e interrogadas dentro del proceso investigativo.
Según residentes, estas personas permanecen bajo estricta custodia policial. Esto, sin poder salir de las casas donde se encuentran, como parte de las medidas preventivas adoptadas por las autoridades.
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El temor también se ha apoderado de los comunitarios, que aunque fuera de cámaras algunos residentes ofrecen datos y versiones, la mayoría se niega a hablar públicamente, alegando miedo, presión y cansancio emocional. En Barrero, el silencio se ha convertido en una forma de defensa colectiva ante un caso que ha dejado huellas profundas en la convivencia social.
Se recuerda que a la menor se le vio por última vez la tarde del 31 de diciembre en las inmediaciones de un colmado cercano a la vivienda familiar, en una zona donde se realizaba una supuesta repartición de juguetes, y donde resultó captada por una de las cámaras de seguridad de dicho establecimiento, muy conocido en la zona.
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La misma estaba acompañada de dos primas, de 14 y 16 años de edad. Todas juntas se desplazaron hacia el área donde se desarrollaba la actividad infantil, un espacio concurrido por adultos y niños.