El 2025 cierra con un panorama político agitado, marcado por tensiones internas, movidas estratégicas y advertencias que pusieron a los principales partidos bajo la lupa del órgano electoral.
Las disputas por el liderazgo, los cuestionamientos públicos y el llamado de atención de los organismos electorales definieron el convulso año de las organizaciones políticas.
En el Partido Revolucionario Moderno (PRM), dos sombras dominaron la escena: el activismo a destiempo y los casos judiciales que involucraron a vinculados al oficialismo.
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La intensidad de actividades internas, actos multitudinarios y movimientos de apoyo adelantados llegó a tal punto que el propio presidente Luis Abinader tuvo que llamar públicamente a la disciplina, recordándole a su partido que la prioridad es gobernar, no competir por posiciones.
Arrestos de varios funcionarios
A esto se sumaron los arrestos de varios funcionarios relacionados con el PRM por presuntos vínculos con estructuras del narcotráfico, un hecho de fuerte impacto mediático que llevó al presidente del partido, José Ignacio Paliza, a dirigir un mensaje al país para fijar postura y tratar de contener el desgaste reputacional.
Para el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el 2025 estuvo marcado por la presión interna para adelantar la definición de su candidato presidencial.
Mientras algunos sectores exigían escoger desde ya al aspirante para el 2028, otros pedían cautela para evitar las fracturas heredadas de los últimos procesos electorales.
En la Fuerza del Pueblo (FP), el año estuvo definido por un amplio proceso de reorganización interna.
La renovación de su Dirección Ejecutiva, uno de los pasos claves para fortalecer la estructura liderada por el expresidente Leonel Fernández.
Pero este reacomodo coincidió con una de las demostraciones de fuerza política más visibles del año: la multitudinaria marcha en Santo Domingo, que proyectó el poder de convocatoria del partido y que también provocó una advertencia formal de la Junta Central Electoral (JCE), que catalogó la movilización como proselitismo fuera del periodo permitido.
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La reacción del órgano electoral colocó a la organización en el centro del debate sobre los límites de la actividad política anticipada.
El año también dejó el fallido intento de promover candidaturas independientes, un dictamen del Tribunal Constitucional que generó ruido mediático, debates intensos. Hasta resistencias dentro y fuera de los partidos tradicionales y que terminó desvaneciéndose en el tiempo