A través de una publicación titulada “Haití y República Dominicana, dos infiernos para un mismo pueblo”, el portal oficial del Vaticano, Vatican News, se refirió a la situación de los haitianos en territorio dominicano, describiéndolos como “refugiados” expuestos a constantes violaciones de sus derechos humanos.
Según el artículo, firmado por Greta Giglio, en República Dominicana residen más de un millón de haitianos en condición de refugio. La hermana Eugenia, misionera scalabriniana, afirmó que muchas mujeres evitan acudir a hospitales por temor a ser deportadas, lo que pone en riesgo sus vidas y las de sus hijos al momento del parto.
“En la República Dominicana viven más de un millón de refugiados haitianos, cuya existencia está en riesgo debido a la violación sistemática de sus derechos humanos básicos. La hermana Eugenia, misionera scalabriniana, comenta: “Muchas madres dan a luz en casa, poniendo en peligro su vida y la de los recién nacidos porque temen que si acuden a los hospitales serán registradas y deportadas”, señala la nota firmada por Greta Giglio.
Crisis humanitaria y rechazo migratorio
En la misma publicación, Vatican News destaca la aguda crisis humanitaria que enfrenta Haití. La pobreza extrema y la violencia de las bandas armadas han obligado a miles de personas a huir hacia República Dominicana.
No obstante, según el portal, estas personas son rechazadas mediante políticas dominicanas migratorias la cual al entender del miedo es cada vez más estrictas.
“El pueblo haitiano continúa sufriendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo. La extrema pobreza y la violencia de las bandas armadas empujan a miles de personas a huir de Haití hacia la vecina República Dominicana, que, sin embargo, los rechaza con políticas antiinmigración cada vez más severas: solo en los primeros seis meses del 2025, se deportaron a más de 150.000 ciudadanos haitianos. Organizaciones religiosas y de voluntariado trabajan cada día en estos territorios para brindarles una ayuda concreta”, resalta la nota.
Las 15 medidas migratorias de Abinader
El medio también cuestiona las 15 medidas migratorias establecidas en el mes de abril por el presidente Luis Abiander para contrarrestar los flujos migratorios provenientes de Haití, así como el reforzamiento de la frontera con más con 1.500 soldados adicionales y la contrición del muro fronterizo.
“Desde el 21 de abril de 2025 también se aplica un protocolo – explica la hermana María Eugenia Vázquez, de las Hermanas Misioneras Scalabrinianas que operan en Santo Domingo, que afecta a los hospitales. El personal médico debe solicitar una serie de documentos a los pacientes y, si se detecta que están en situación irregular, se prevé su repatriación. Los agentes de policía están ubicados directamente en los hospitales y aquí arrestan y luego llevan a las personas”, cuestiona la publicación
Sobre el protocolo para la atención a pacientes extranjeros en hospitales de la red pública del país, el medio dice: “El protocolo no contempla ningún procedimiento especial para las mujeres y las niñas embarazadas. “Esto genera un drama humano – continúa la religiosa – que se repite cada día. En un solo mes, entre abril y mayo, se realizaron 642 acciones de este tipo en hospitales públicos y en más de 2.000 personas arrestadas, aproximadamente 200 eran mujeres en estado de gestación”.
En este sentido, en nota destaca que como consecuencia de este protocolo, muchas haitianas que residen en la República Dominicana a dar a luz en condiciones de extremo peligro: “Recuerdo la historia de una madre, Lourdia Jean Pierre. Perdió la vida debido a una hemorragia después de dar a luz en el suelo de su casa, en la provincia de El Seíbo”.
La “caza a los haitianos”
La autora de la nota Greta Giglio traduce las mediadas migratoria dominicana para regular el flujo de indocumentado en su territorio como una “caza de haitianos”, la cual según esta genera una ola de violencia y de abuso de poder.
“Estas medidas gubernamentales han generado una ola de violencia generalizada. Además del abuso de poder por parte de las autoridades públicas, todos están autorizados a ejercer formas de persecución contra los migrantes haitianos, incluso los civiles. “Se ha creado un movimiento ultranacionalista muy violento – continúa la hermana Eugenia – llamado Antico Ordine. Son personas que identifican y atacan a los haitianos y a quienes solidarizan con ellos”, insinúa Giglio en su artículo.
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Así mismo resalta: “”Un problema denunciado también por Marco Garbari, voluntario de la ONG jesuita Centro Montalvo, quien pasó dos años en la frontera entre Haití y República Dominicana: “Es relata a los medios vaticanos –una verdadera caza al haitiano. Los capturan en cualquier lugar: en la calle, en el trabajo, en los hospitales, en sus viviendas. Y no importa si son adultos o niños, los toman y los cargan en camiones”.
Centros de detención y deportaciones en masa de haitianos
Otro aspecto destacado por Garbari es el de los centros de detención, espacios extremadamente reducidos donde los haitianos son encerrados por un tiempo indefinido antes de ser deportados.
“He recogido testimonios de cómo las personas son abandonadas sin comida ni agua. Muchas son sometidas a torturas y hay quienes no sobreviven”. Todo esto sucede a pesar de que los migrantes haitianos son ampliamente explotados por el Estado dominicano: son ellos quienes realizan los trabajos más humildes y arduos, especialmente en las plantaciones de caña de azúcar y arroz. Sin embargo, esto no los exime ni de los tratos discriminatorios ni de la deportación en la frontera», indica.
A lo largo de la frontera que separa Haití y República Dominicana, se encuentran haitianos en condiciones de extrema pobreza y desesperación, explica nuevamente Marco Garbari: “El Centro Montalvo cuida principalmente de los haitianos que son deportados por los soldados dominicanos.
Finalmente, la periodista resaltó: «Recuerdo las condiciones inhumanas en las que llegaban, hambrientos y deshidratados durante días, amontonados en 150 en vehículos que podrían transportar pocas decenas de personas”. Muchos no logran sobrevivir y sus cuerpos son sepultados en el camino, sin que se denuncie su muerte»